Alias Kecho, la sombra que recauda millones desde Cuba

In Eje Cafetero
noviembre 19, 2025

Un nuevo nombre de la criminalidad. Controla cobros, represalias y usa carros alquilados por horas para esquivar a la Policía.

Los “ruleteros” recorren los expendios de droga en la comuna Cuba para entregarle a alias Kecho cada peso del negocio, dinero que después mueve en cuentas digitales y billeteras imposibles de rastrear. Ese sistema, presuntamente, lo volvió indispensable para el GDO Cordillera.

Alias Kecho se consolidó como el cobrador más temido de Cordillera en la zona de Cuba, el hombre que no sólo exige las cuentas al centavo, sino que decide las represalias y los castigos contra los independientes que se atrasan en pagos o se resisten a entregar la cuota.

Cada “ruletero” le rinde cuentas de manera directa, sin intermediarios, porque sus órdenes, según informantes, se cumplen o se pagan con sangre.

Su estructura financiera criminal funciona como una empresa. Administra cobros a través de productos bancarios digitales y billeteras móviles que multiplican la velocidad con la que el dinero circula y se esconde.

Al mismo tiempo, el batallón de “ruleteros” visita expendio por expendio recopilando el producto diario de las ventas. Ese engranaje convierte a Kecho en un actor clave: “sin él, Cordillera estaría perdiendo control sobre millones semanales”, dijo la fuente.

Pero también ha sabido evitar a la Policía, Kecho opera en constante movimiento. Supuestamente, alquila vehículos de plataformas por horas o por días, los cambia antes de completar cualquier recorrido y evita repetir rutas.

Esta táctica, copiada por otros componentes delictivos, lo vuelve un fantasma urbano. Alguien que aparece y desaparece sin dejar rastro, protegido por la movilidad y el caos del tráfico.

Lo conocen o lo han visto

Las autoridades lo describen como una de las caras más activas y peligrosas de Cordillera, un operador que combina inteligencia financiera, disciplina criminal y capacidad de intimidación.

Su nombre, ya comenzó a circular en informes reservados, en las reuniones de seguridad y en las investigaciones que buscan frenar la expansión del grupo en la ciudad.

Alias Kecho todavía no cae. Pero su red, su movilidad, sus “ruleteros” y su influencia lo ubican como uno de los objetivos prioritarios de los organismos de investigación. Y mientras eso ocurre, en las calles de Cuba, cada peso del negocio sigue pasando por sus manos.