Lo atraparon en medio de una operación de vigilancia durante la madrugada de este domingo en el municipio industrial.
El capturado escondía una bolsa plástica negra. Allí, llevaba algo más que simple mercancía. Eran 26 dosis de cocaína, con 43 gramos de bazuco, listos para el expendio callejero. La policía lo atrapó en el barrio Libertadores de Dosquebradas.
Un fenómeno creciente que genera un problema cada vez grande. Así es el negocio del microtráfico en el área metropolitana. Atrapa a jóvenes sin distinción de edad. Los empuja a un camino de rentabilidad rápida y “riesgo”.
Al capturado lo identificaron como Joan Sebastián Martínez Pérez, natural de Neiva (Huila) y residente en el barrio Galán de Dosquebradas. La Policía lo interceptó hacia la 1:30 de la madrugada de este domingo.
Patrulleros del grupo GOES realizaban operativos en el municipio cuando lo vieron de manera sospechosa en una esquina. Los envoltorios herméticos tenían un valor de $430.000 pesos.
En horas se multiplica el dinero invertido
Lo incautado parecía poco. Pero en el mercado ilegal de las calles, esa cantidad representa una ganancia considerable. Cada bolsa de un gramo puede venderse entre $18.000 y $24.000 al menudeo.
La cuenta es simple y las 26 dosis pueden generar una rentabilidad que varía entre los $780.000 y el $1.040.000. Es decir, el cargamento que llevaba dejaba hasta el doble de su valor inicial.
Esta sería la muestra del por qué adolescentes, jóvenes y hasta adultos mayores terminan enganchados en el círculo del microtráfico.
“Detrás de cada envoltorio hay un negocio redondo para los expendedores. Lo venden rápido, no necesitan grandes estructuras y el dinero lo multiplican en cuestión de horas”, explicó un informante.
Líderes sociales advierten que el microtráfico en Dosquebradas recluta cada día a más jóvenes desempleados, estudiantes desertores y hasta a migrantes. Todos terminan convertidos en expendedores de esquina, con ganancias inmediatas pero con riesgos mortales.
