En total, más de $3.700 millones están disponibles para dar con cabecillas del ELN y el Clan del Golfo en Risaralda.
Son los enemigos de la tranquilidad. Los cuatro hombres que hoy encabezan la lista de objetivos prioritarios en Risaralda y el Eje Cafetero tienen nombres propios, alias y los mismos se repiten en informes de inteligencia, denuncias judiciales y panfletos amenazantes.
Según inteligencia, se mueven entre selvas, cordilleras y carreteras. Lideran acciones de extorsión, homicidio, narcotráfico y control armado. El Gobierno Nacional puso precio a sus capturas, con recompensas que suman más de $3.700 millones.
El rostro del terror del ELN
Alias Santiago es el más buscado de la lista y uno de los hombres clave del Frente Occidental del ELN. Por él se ofrecen hasta $3.200 millones. Su historial incluye emboscadas, secuestros y la presión violenta sobre comunidades rurales para mantener dominio territorial.
Inteligencia militar lo ubica como cabecilla de operaciones que van desde el Pacífico chocoano hasta zonas de influencia en Risaralda, controlando rutas del narcotráfico y coordinando ataques contra la Fuerza Pública.
La sombra en la ruta Pereira – Quibdó
Con una recompensa de $200 millones, alias Colacho es señalado de operar en el corredor estratégico que conecta Risaralda con el Chocó.
Es pieza clave en el transporte de droga y armas, y se le atribuye la articulación con grupos armados para blindar el paso por zonas montañosas. Fuentes de seguridad afirman que ha reclutado informantes y milicianos para vigilar y controlar los ingresos y salidas de este corredor.
El experto en explosivos
Su nombre real es César Chalarca Delgado, también conocido como alias “Norbey”, y por él se ofrecen $100 millones. Las autoridades lo responsabilizan de ataques con artefactos explosivos y del asesinato de conductores en la vía que conecta Chocó y Risaralda.
Con entrenamiento especializado en el manejo de explosivos, “Norbey” es considerado un actor de alto riesgo, capaz de ejecutar atentados de gran impacto contra objetivos civiles y militares.
El emisario del Clan del Golfo
Así s ele conoce a alias Roca. Por él hay una recompensa de $200 millones. Inteligencia lo señala de intentar expandir las operaciones de esta estructura criminal desde el sur de Antioquia hacia Risaralda y Caldas.
Su misión: establecer redes de microtráfico, intimidación y cobro de extorsiones en nuevos territorios, además de aprovechar el vacío de presencia armada en ciertas zonas rurales.
El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, y las autoridades de Policía y Ejército advierten que la presión contra estos objetivos será constante. Con la coordinación del Gaula, el Ejército, la Policía Nacional y el Ministerio de Defensa.
Risaralda busca que la ciudadanía colabore con información que lleve a sus capturas. “Cada día que estos hombres están libres, se incrementa el riesgo para nuestras comunidades”, dijo recientemente el ministro Pedro Sánchez.
Lo que la ciudadanía se pregunta es, quiénes son los más buscados en el área metropolitana y si las recompensas por los responsables de los más de 190 homicidios de este año serán suficientes para atraparlos.
