El Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira confirmó que 20 familias resultaron damnificadas.
Tres personas, habitantes del sector, tuvieron que ser a centros hospitalarios por inhalación de humo, esto debido al incendio estructural de gran magnitud. La emergencia que se registró la noche del lunes en el sector de Villasantana, en Pereira, dejó un panorama devastador.
Son, al menos, 18 viviendas destruidas. Además, 20 familias quedaron damnificadas y varias personas recibieron atención médica en el lugar del siniestro.
Juan Camilo Ballesteros, director del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira, dijo que por la magnitud del incendio, se tuvo que activar el Plan de Ayuda Mutua.
A la emergencia también acudieron los cuerpos de bomberos de Dosquebradas, Santa Rosa, Pereira voluntarios, así como la Cruz Roja, Defensa Civil y entidades como Energía de Pereira, Efigas y la DIGER (Dirección de Gestión del Riesgo).
“La emergencia ocurrió entre los sectores de invasión El Otoño y Comfamiliar, en plena zona de Villasantana. Se vieron afectadas 18 viviendas y tenemos hasta el momento un reporte de 20 familias damnificadas”, indicó Ballesteros.
La emergencia, aunque no dejó víctimas fatales, sí generó momentos de pánico colectivo. Al menos tres personas fueron trasladadas a hospitales por inhalación de humo, mientras que otras fueron atendidas en el lugar por descompensación y crisis nerviosa.
También algunas unidades bomberiles fueron asistidas por la Cruz Roja, pero lograron reincorporarse posteriormente. Peses a que varios habitantes del sector afirman que se trató de un cortocircuito, el director del cuerpo oficial de bomberos aclaró que aún no se puede confirmar de manera oficial.
“Las causas siguen siendo materia de investigación. Lamentablemente, por el tipo de material con el que están construidas estas viviendas: esterilla, guadua y madera altamente inflamable, es muy difícil conservar evidencia precisa. Las llamas arrasaron con todo”, señaló.
En la operación participaron seis vehículos de bomberos, tres camionetas de apoyo y más de 35 unidades bomberiles. En total, se estima que entre 80 y 90 personas entre socorristas y organismos de atención de emergencias estuvieron involucradas en la respuesta.
La comunidad afectada continúa a la espera de ayudas humanitarias. Muchos de los damnificados entre ellos adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas lo perdieron todo: ropa, colchones, electrodomésticos, herramientas de trabajo y documentos personales.
Desde la Dirección de Gestión del Riesgo se adelanta la evaluación de daños y la coordinación de apoyos institucionales. Las autoridades reiteraron el llamado a la prevención y al buen estado de las instalaciones eléctricas, especialmente en sectores donde las viviendas están construidas con materiales de alta combustión.
