Las imágenes han conmovido a cientos de personas mientras reabre el debate sobre el manejo emocional de los primates en cautiverio. El animal, que permanecía en un zoológico en Estados Unidos, había entrado en un preocupante ciclo depresivo que lo llevó a perder el apetito, aislarse y negarse a interactuar con otros de su especie.
Frente al deterioro de su estado anímico, los cuidadores decidieron intentar algo inusual: organizar una visita a la familia que lo había criado durante sus primeros años de vida.
El resultado fue sorprendente. Apenas vio a sus antiguos cuidadores, el chimpancé corrió hacia ellos y los abrazó con fuerza. Testigos describieron la escena como conmovedora.
Según los reportes del zoológico, desde el reencuentro, el animal muestra signos de recuperación emocional, ha retomado su alimentación y se muestra activo nuevamente.
El caso pone en la escena el caso de Yoko, el chimpancé que vivió durante décadas en cautiverio con una familia humana en Colombia y que recientemente fue trasladado desde el bioparque Ukumarí, en Pereira, al Santuario de Grandes Primates de Sorocaba, Brasil.
