El cuerpo, presuntamente de una mujer, fue arrastrado por la corriente mientras un ave carroñera lo devoraba ante la mirada de varias personas que caminaban por el puente Bernardo Arango. Ni las autoridades de La Virginia, ni las de Pereira se pronunciaron.
No hay un comunicado oficial. Tampoco hubo algún organismo que recuperara el cadáver. Lo cierto es que paso flotando sobre las aguas turbias del afluente, en el tramo entre el municipio de La Virginia y el corregimiento de Caimalito, en Pereira.
El hallazgo fue reportado por ciudadanos que se encontraban sobre el llamado ‘Puente Rojo’, quienes presenciaron la escena grabaron un video en el que se veía a un ave carroñera encima del cadáver, aparentemente devorándolo.
Según relataron varios testigos, el cuerpo, que se desplazaba lentamente por el cauce del río, correspondía al de una mujer. El deterioro del cuerpo y la presencia del animal sobre él hacen pensar que llevaba varias horas, e incluso días, en el agua.
Lo sucedido este lunes refleja el drama humanitario que vive una región en silencio. Cadáveres sin nombre, cuerpos lanzados a los ríos y comunidades acostumbradas al horror.
La rutina de ver cuerpos flotando ya no genera pánico sino resignación. Y las autoridades, hacen silencio frente a una presunta estrategia que sólo ve como solución no detener los cadáveres y dejar que sigan agua abajo, con el presunto pretexto de “no afectar las cifras de homicidios”.
Organizaciones sociales y de derechos humanos han advertido repetidamente sobre el uso del río Cauca como fosa fluvial, especialmente en zonas de frontera entre departamentos donde la presencia del Estado es mínima y las estructuras criminales imponen su ley.
