Sinaloa, uno de los estados más golpeados por la violencia en México, atraviesa una crisis sin precedentes en los primeros días de mayo de 2025. En solo 10 días, más de 37 personas han sido reportadas como desaparecidas y 49 asesinadas.
Este incremento es sólo el reflejo del crecimiento de la inseguridad en Culiacán, la capital estatal, que revivió algunos de los momentos más oscuros de su historia reciente.
El repunte de la violencia comenzó el 1 de mayo, cuando solo se reportó una desaparición. Sin embargo, en los días siguientes, las cifras se dispararon.
El 2 de mayo, seis personas fueron reportadas como desaparecidas, y el patrón se repitió los días 8 y 9 de mayo, cuando nuevamente seis desapariciones fueron registradas en cada uno de esos días.
Los días 5, 6 y 7 de mayo también dejaron su huella, con cuatro personas desaparecidas en cada uno de esos días. En total, se contabilizan 37 desapariciones en tan solo 10 días, lo que da cuenta de la magnitud de la crisis.
El aumento de asesinatos también ha sido inquietante. El 6 de mayo se convirtió en el día más sangriento, con nueve personas asesinadas y siete carpetas de investigación abiertas.
Los días 4 y 5 de mayo también fueron especialmente violentos, con seis asesinatos cada uno. En total, 49 personas han sido asesinadas en estos primeros 10 días de mayo, superando incluso las cifras de homicidios de todo el mes de mayo de años anteriores.
Para poner en perspectiva, en mayo de 2024 se registraron 41 asesinatos, en 2023 fueron 44, y en 2022 fueron 50.
Si el ritmo de violencia persiste, mayo de 2025 podría terminar con más de 120 personas desaparecidas, un total que superaría las 53 desapariciones reportadas en todo mayo de 2023.
La violencia en Sinaloa no es un fenómeno aislado. Desde el 9 de septiembre de 2024, el estado ha sido sacudido por una narco-guerra que enfrenta a diversos grupos criminales en una lucha por el control del territorio y las rutas de drogas.
Lo que comenzó como una disputa entre bandas locales, ha escalado hasta convertirse en una verdadera crisis de seguridad.
Este contexto ha agravado aún más la situación en Culiacán, donde las familias de las víctimas se enfrentan a un sentimiento de abandono por parte de las autoridades locales y estatales.
La falta de respuestas contundentes por parte del gobierno ha sido un factor clave en la creciente desconfianza de los habitantes.
Las autoridades estatales no han emitido declaraciones claras sobre las acciones a seguir para frenar la violencia, lo que ha dejado a la población en un constante estado de incertidumbre.
