Brayan Snaither Campo Pillimué aceptó cargos. Después de siete meses, finalmente lo hallaron culpable de incinerar el cuerpo de Sofía Delgado, la niña de 12 a la que asesinó el pasado 29 de septiembre de 2024 en la localidad de Candelaria, Valle del Cauca.
En una de las decisiones judiciales más contundentes de los últimos años, la justicia colombiana condenó a 58 años y 3 meses de prisión al hombre de 32 años por la brutalidad con la que actuó.
La Fiscalía General de la Nación aportó material probatorio determinante que permitió reconstruir las circunstancias del crimen y documentar el accionar sistemático del victimario.
A la niña la golpeó brutalmente hasta quitarle la vida y luego incineró el cuerpo para evitar que pudieran identificarla. La condena fue dictada por un juzgado penal de conocimiento tras la aceptación voluntaria de cargos por parte del acusado.
Una salida inocente
Según los hallazgos de los investigadores, la menor había salido de la casa de sus abuelos con la intención de recoger un champú en su residencia para bañar a su mascota. En el trayecto, pasó frente a un local de artículos para animales de propiedad de Campo Pillimué.
El ‘monstruo’ conocía a la menor y se aprovechó de esa relación para engañarla. La convenció de ingresar al establecimiento. Una vez adentro, bajó la reja metálica del inmueble y la secuestró.
En cuestión de minutos, golpeó a la niña en la cabeza con tal fuerza que le provocó la muerte. Horas después, el agresor envolvió el cuerpo en costales y lo transportó en una motocicleta hasta una zona de cañaduzales entre Candelaria y Florida.
Una vez en el lugar, le prendió fuego al cadáver con la intención de ocultar el crimen. Sin embargo, al día siguiente, el cuerpo calcinado fue hallado por expertos forenses, quienes, mediante técnicas especializadas, lograron su identificación.
Segundo intento frustrado
Durante la indagación, la Fiscalía obtuvo testimonios y pruebas que demostraron que, minutos antes del crimen, Campo Pillimué intentó secuestrar a otra menor de edad, también de 12 años, quien logró escapar del establecimiento.
Este hecho fue clave para configurar el agravante del secuestro simple tentado agravado, uno de los cuatro delitos por los que fue finalmente condenado.
Además del feminicidio agravado, se le halló culpable de secuestro simple agravado y ocultamiento, alteración y destrucción de material probatorio.
La condena
La juez del caso ordenó que el condenado cumpla su pena en la Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad de Valledupar, conocida por albergar a algunos de los reclusos más peligrosos del país.
Además, tendrá pagar una multa equivalente a 39.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
