En Semana Santa, la tradición culinaria colombiana se transforma: la carne roja cede protagonismo al pescado, un alimento que se impone en mesas familiares, restaurantes y puestos callejeros. Pero no todo lo que parece fresco lo es. Y lo que muchos consumen en nombre de la fe, podría convertirse en una amenaza para la salud.
La Alcaldía de Pereira, consciente del aumento en la demanda de pescados y mariscos durante esta temporada, ha intensificado los operativos de inspección, vigilancia y control en puntos de venta, como parte de su campaña “Compra seguro y vende seguro”. El objetivo es claro: prevenir intoxicaciones alimentarias y garantizar que lo que llega al plato de los pereiranos sea realmente seguro.

El riesgo es real. De acuerdo con la Secretaría de Salud, la manipulación inadecuada del pescado, la cadena de frío interrumpida o la venta en lugares no autorizados pueden provocar enfermedades gastrointestinales e incluso cuadros de intoxicación severa. El equipo del programa Factores de Riesgo por el Consumo de Alimentos y Bebidas evalúa criterios como la limpieza de los establecimientos, la temperatura de los refrigeradores, la rotulación del producto y la documentación legal.
“No se trata solo de verificar fechas de vencimiento, sino de una revisión integral que incluye higiene, almacenamiento y condiciones generales del producto”, afirma Rodolfo Antonio Burgos Pereira, secretario de Salud Pública de Pereira.
El mensaje también es para los consumidores. Elegir un buen pescado va más allá de buscar una oferta tentadora. Los expertos recomiendan adquirirlo únicamente en lugares confiables, verificar que esté en refrigeración, revisar que tenga un olor fresco, escamas brillantes y ojos claros. El color de las branquias y la firmeza de la carne también son señales clave.

María Elena Restrepo, comerciante en la plaza minorista, agradece las visitas de inspección: “Así los clientes confían más, porque saben que compran calidad. A todos nos beneficia que se haga control”, asegura.
Detrás de la tradición de comer pescado en Semana Santa hay una responsabilidad compartida entre el que vende y el que compra. Una simple elección puede marcar la diferencia entre una celebración en paz o una urgencia médica. Y como recuerda la Alcaldía: la mejor Semana Santa es la que se vive con salud.
