El incendio que consumió siete viviendas en el barrio La Milagrosa, en el municipio de La Virginia, no sólo dejó a varias familias sin techo. También acabó con el sustento de seis trabajadores, que laboraban en un taller de ebanistería, el cual quedó reducido a escombros por las llamas.
William Bedoya, propietario del negocio, relató con tristeza cómo el fuego arrasó con años de esfuerzo y dedicación. “El negocio era de ebanistería. Teníamos seis empleados trabajando, entre ellos mi hermano, que también era el administrador. Todo lo perdimos. Quedamos en cero”, dijo.

El incendio ocurrió de forma repentina, y según el testimonio de Bedoya, la reacción de los organismos de emergencia fue tardía. “Mi hermano me llamó para contarme lo que pasaba. Cuando él llegó, ya no había nada que hacer. Todo estaba en llamas”, agregó.
La tragedia dejó no solo daños materiales, sino mucha preocupación por el futuro. La ebanistería era más que un taller, también era un pequeño generador de empleo en esta comunidad.


“Nosotros estábamos generando empleo, y ahora todos los compañeros se quedaron sin trabajo. Lo único que pedimos es que nos colaboren para volver a empezar”, agregó Bedoya, en medio de un llamado a las autoridades.
Más allá de las pérdidas económicas, lo que más inquieta a estos trabajadores es el tiempo que pueda tardar una eventual reactivación del negocio, si es que llega a darse. “Pedimos apoyo para recuperar lo que teníamos. Era nuestro sustento y el de nuestras familias”, comentó.
