Es un héroe: Luis Doranced perdió una mano, pero evitó una tragedia

In Judicial
marzo 18, 2025

Luis Doranced Boñol Gutiérrez, el policía que perdió la mano tras una explosión en Uniminuto, no titubeó en ningún momento. En cuestión de segundos, cuando sintió la activación del artefacto, entendió que no había tiempo para evacuaciones.

Su reacción fue aferrarse con fuerza a la granada, apretarla con su mano izquierda y esperar la detonación. Ese acto instintivo, casi suicida, evitó que la tragedia fuera mayor.

360 Noticias habló con un amigo uniformado de Boñol Gutiérrez. Dijo que el intendente anímicamente enfrenta un momento difícil, mientras físicamente se recupera de la amputación de su mano izquierda.

La mañana del miércoles 12 de marzo en la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto), en Pereira, la Policía Nacional realizaba un evento de rendición de cuentas, con la presencia de uniformados y civiles. Todo estuvo normal hasta que un estruendo estremeció el lugar.

Ocho personas resultaron heridas. Entre ellas, el intendente Boñol Gutiérrez, el único que sufrió la amputación de una extremidad. Su mano izquierda quedó destrozada por la explosión, pero su reacción evitó que la onda expansiva causara lesiones más graves entre los asistentes.

En el Hospital Universitario San Jorge, los médicos no tenían otra opción: la extremidad no podía salvarse. “Presentó una lesión severa en su mano izquierda, sin posibilidad de salvamento. Se le iniciaron medidas de soporte en la sala de reanimación y fue trasladado de urgencia al quirófano”, explicó la doctora Camila Marín Peralta, especialista en emergencias.

Mientras tanto, sus compañeros de la institución, aún en shock por lo ocurrido, coincidían en algo: Boñol Gutiérrez es un héroe. “Él supo lo que pasaba en el instante preciso y tuvo la sangre fría para actuar”, relató uno de sus colegas, quien prefirió no revelar su identidad.

Los testimonios que recogió 360 Noticias apuntan a que el intendente no sólo reaccionó con rapidez, sino que con su acto evitó que la granada causara un daño mayor. “De no haberla contenido, la explosión habría impactado de lleno a varias personas que estaban cerca. Pudo ser una tragedia”, agregó otro uniformado.

De la guerra en el Cauca a la explosión en Pereira

Hasta hace poco, Boñol Gutiérrez estaba en comisión en el departamento del Cauca, una de las regiones más golpeadas por la violencia en Colombia. Sus compañeros cuentan que salió ileso de múltiples operativos en una zona donde las emboscadas y los atentados son pan de cada día.

“Allá la cosa está dura, pero él regresó entero”, dijo un amigo cercano. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada en Pereira. “Algunos dicen que perdió la mano de la manera más pendeja, pero otros pensamos que hizo lo que debía hacer. Prefirió recibir el impacto y no dejar que otros salieran afectados”.