Raúl Murillo Betancur, gerente del Ukumarí, anunció la llegada del oso de anteojos, de aproximadamente tres meses de vida, con el que el Bioparque renueva su compromiso con la conservación de esta especie.
“Cuando decimos que el Bioparque Ukumarí es un lugar para la vida, lo decimos en serio”, indicó. La llegada de Fura coincide con la celebración del Día Internacional de la Protección de los Osos.
Señaló que la especie fue rescatada en Boyacá, pero ahora encuentra un hogar seguro y el cuidado necesario para su crecimiento y bienestar.
Su llegada, según subraya el compromiso del Bioparque con la conservación de esta especie emblemática de los Andes, que enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y la caza furtiva.

El gerente contó que a Fura lo encontraron en la comunidad de Zipa, en Otanche, Boyacá, y que es muy posible que lo hallan separado de su madre.
“A pesar de los esfuerzos por rastrear a la osa, no se obtuvo respuesta, por lo que el osezno fue rescatado por las autoridades ambientales y trasladado a Ukumarí”, dice un comunicado de la alcaldía de Pereira.
También relató que Campesinos de la zona dieron aviso a las autoridades para que rescataran un oso que se encontraba solo por un área boscosa, y que desde la Corpoboyacá se contactaron con el Bioparque, solicitando su albergue.
“Respondimos que estaríamos felices de protegerlo y cuidarlo. Ustedes saben que Ukumarí significa la fuerza que tiene el oso y el oso andino es nuestro emblema, y nuestro ícono para la conservación”, aseguró Murillo.
El Bioparque también es el hogar de Mafalda y Dana, dos osas de anteojos que desempeñan un papel clave en la sensibilización sobre la conservación de su especie.
Mafalda tiene 32 años y pesa 72.5 kilogramos. Llegó a Ukumarí en 2015 desde el antiguo Zoológico Matecaña.
Por su parte, Dana llegó en 2024 proveniente de Cali. Tiene 22 años y 103 kilos, “se caracteriza por su espíritu explorador y su capacidad de adaptación”.
