En la última sesión del año del Consejo Seccional de Estupefacientes, la Gobernación de Risaralda presentó los avances y la estructura del Plan Departamental de Drogas, que busca enfrentar tanto la oferta como la demanda de estupefacientes en la región.
Este plan es el resultado de una intensa colaboración entre diversos actores del sector público, educativo y de salud, con el objetivo de reducir el impacto de las drogas en las comunidades risaraldenses.
Litza Fernanda Roldán, directora de Salud Pública de la Gobernación, destacó la importancia de la participación interinstitucional en la elaboración de la guía para enfrentar la drogadicción.


“Desde la Secretaría de Salud Departamental hemos liderado la línea de consumo, mientras que la Secretaría de Gobierno ha tomado la batuta de la línea de oferta”, dijo la funcionaria.
Además, destacó el apoyo de entidades como el ICBF, la Procuraduría, y los Ministerios de Salud y de Justicia, a los que calificó como aliados en la construcción de esta estrategia.
Asimismo, subrayó la implementación del plan en estrecha articulación con los diferentes municipios del departamento, a quienes se les hizo un llamado a fortalecer sus propias acciones frente a la problemática de las drogas.

“Es crucial que todos los municipios se sumen a este esfuerzo y refuercen sus líneas de acción”, enfatizó Roldán.
Por su parte, Israel Londoño, secretario de Gobierno de Risaralda, abordó la estrategia enfocada en la oferta de drogas, uno de los ejes fundamentales del plan.
Londoño presentó la iniciativa denominada “asfixia”, que busca interrumpir las cadenas de distribución y comercialización de estupefacientes en el departamento.
“Con esta línea, pretendemos llegar a los puntos de distribución con el apoyo de nuestra fuerza pública, lo que permitirá un impacto directo en la reducción del comercio de drogas en nuestra región”, explicó el secretario.
Además de la intervención en los puntos de venta, Londoño destacó la importancia de la prevención del consumo en las nuevas generaciones.
El trabajo en colegios y escuelas será una prioridad para evitar que los jóvenes de Risaralda inicien en el consumo de drogas.
“Establecer programas de formación y sensibilización en los centros educativos es fundamental para prevenir la primera ingesta y evitar que los jóvenes caigan en las garras del narcotráfico”, agregó.
