Adiós, Padre Darío: “Aquí hay un pueblo que jamás te olvidará”

In Eje Cafetero, Judicial
octubre 10, 2024

La mañana de este jueves, la catedral de Pereira estaba abarrotada de fieles. No asistían a una festividad religiosa, sino a dar el último adiós al Padre Darío Valencia. Un silencio profundo, interrumpido sólo por sollozos, invadió el lugar por más de una hora mientras se celebraba la misa en su honor.

Después de 15 días de angustia, su cuerpo había sido identificado por el equipo de Exhumaciones e Identificación Humana del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), tras una desaparición que sacudió a toda la comunidad, a toda la región.

La lluvia, que comenzó a caer suavemente, parecía un eco del dolor que los fieles no podían ocultar. Al salir el féretro con los restos del sacerdote, algunos feligreses gritaban: “¡Justicia para el padre Darío!” Otros, con los ojos hinchados de tanto llorar, susurraban oraciones. Pero en medio de ese dolor compartido, una frase resonaba más fuerte que las lágrimas: “Aquí hay un pueblo que jamás te olvidará”.

El Padre Darío desapareció el 25 de abril, cuando salió para reunirse con un supuesto conocido, para concretar la venta de un vehículo. Desde entonces, la búsqueda incansable de su paradero mantuvo en vilo a su familia, amigos y feligreses.

Hasta el día de hoy, toda la comunidad pereirana estuvo pendiente de qué había pasado con el padre Valencia. Finalmente se confirmó que sí era el cuerpo del sacerdote. Su trágico desenlace dejó un vacío que, para quienes lo conocieron, es imposible llenar.

Durante la eucaristía, el Obispo de Pereira, Monseñor Rigoberto Corredor, destacó la profunda devoción que el Sacerdote había cultivado entre sus feligreses.

“La fe de la gente y el reconocimiento al Padre Darío fueron evidentes hoy. La presencia masiva de sacerdotes, diáconos, religiosas y el pueblo de Dios es una manifestación de esperanza y de adhesión a la Iglesia”, dijo.

En medio de su mensaje, Monseñor también reflexionó sobre el alivio que representó para la familia el hallazgo de los restos del sacerdote. “Es una muestra de esperanza, de que ahora su familia puede empezar a encontrar paz”.

El caso del Padre Darío es un reflejo más de una dolorosa realidad que golpea a muchas familias en Colombia: la desaparición forzada. Aunque el responsable confesó, el sentimiento de justicia sigue siendo esquivo para quienes han sufrido la pérdida de un ser querido de esta manera.

Sin embargo, la Iglesia, con un mensaje de perdón, se mantuvo firme en su postura de acoger a todos, incluso a quienes han causado dolor. “No se trata de venganza”, afirmó el obispo, “sino de una esperanza en que esas personas que han actuado mal, como el asesino del Padre Darío, puedan arrepentirse y cambiar”.

Por su parte, José Norbey Gutiérrez, amigo cercano del Padre Darío, habló de la profunda tristeza que ha dejado su partida, pero también de la fe que sigue viva. “A pesar de lo sucedido, hay que mantener la confianza en Dios. El Padre Darío nos acompaña ahora desde el cielo”.

Gutiérrez, con la voz entrecortada, hizo una comparación que resonó entre los presentes: “Así como Jesús fue crucificado, el Padre Darío fue desaparecido. Aunque ahora hayamos encontrado sus restos, su desaparición sigue siendo una herida en nuestros corazones”.

La última vez que Gutiérrez habló con el Padre Darío fue días antes de su desaparición. “No puedo dejar de pensar en lo injusto de su muerte. Fue asesinado, y durante cinco meses no supimos nada de él, pero gracias a Dios y al trabajo de las autoridades, logramos encontrarlo”.

Para José Norbey, la confesión del responsable no trae alivio completo, pero al menos permite cerrar una parte dolorosa de esta historia. “Oramos por el cambio de corazón de esa persona y por todos aquellos que, de una manera u otra, han causado daño”, añadió.