La emotiva reconciliación de los campesinos colombianos con el cóndor andino

In Nacional
diciembre 12, 2023

Un esfuerzo comunitario transforma la percepción de los cóndores en el páramo del Almorzadero, hoy demuestran que la coexistencia es posible. Una imagen tomada en las alturas de Colombia, a 4.200 metros sobre el nivel del mar, muestra a una manada de cóndores que congregaron para alimentarse de un ternero dejado estratégicamente en una cumbre.

Este acto, lejos de ser un enfrentamiento, marca un capítulo emocionante en la historia de reconciliación entre campesinos y el majestuoso cóndor andino, también conocido como el Rey de los Andes.

Diana Bautista, habitante del páramo del Almorzadero en el municipio Cerrito, Santander, expresa su fascinación por este ave imponente: “Es una especie que cuando uno la ve volar, se siente tan hermoso”, dijo a la agencia AFP.

Sin embargo, esto no siempre fue así. Hace unos años, los habitantes de la región consideraban al cóndor como una amenaza para sus animales y empleaban medidas extremas como el uso de carroña envenenada y disparos para proteger sus ovejas, cabras y ganado.

Hoy en día, la conciencia ha cambiado. Los campesinos comprenden la importancia de conservar a una de las aves más grandes del mundo, que además se encuentra en peligro de extinción.

Se unieron para construir apriscos que protegen a los animales vulnerables y han establecido plataformas en las montañas donde proporcionan alimentación a los cóndores utilizando fetos de vaca, cabras enfermas y otros tipos de carroña.

Este cambio de mentalidad llevó a la creación de la Asociación Campesina Coexistiendo con el Cóndor (ACAMCO) en 2019, conformada por 19 familias del páramo. Su objetivo es “conocer y proteger” el ecosistema, buscando beneficios económicos a través de esta iniciativa comunitaria. Andrea Flórez, destaca la atracción que el cóndor genera, señalando cómo puede ser un recurso valioso.

El páramo, un ecosistema de alta montaña en zonas ecuatoriales, despliega una belleza única con sus icónicos frailejones, plantas que retienen agua con sus hojas rígidas. Este entorno no está diseñado para la ceba de animales, pero la actividad humana ha disminuido la fauna silvestre y alteró hábitos alimenticios del cóndor.

Francisco Ciri, biólogo y director de la fundación Neotropical, explica cómo el cóndor ha cambiado su dieta, pasando de alimentarse de pequeños y medianos mamíferos a consumir carroña de ganado.

Para reconciliar al Rey de los Andes con los ganaderos, ACAMCO ha emprendido acciones que van desde la construcción de apriscos hasta la donación de animales débiles o enfermos por parte de la fundación Jaime Duque para estudiar los hábitos alimenticios del cóndor mediante cámaras trampa.

La situación del cóndor andino es cada vez más crítica, y expertos de diversos países suramericanos se unieron para evitar su extinción. En Colombia, quedan aproximadamente 60 ejemplares según un censo de 2021, y se destaca la necesidad de un conteo regional para comprender la gravedad de la situación.

A dos calles de la plaza principal de Cerrito, un muro exhibe la majestuosidad del cóndor en forma de mosaico variopinto. Este símbolo, que alguna vez fue considerado un enemigo, se ha transformado en un emblema de la comunidad, demostrando que la coexistencia entre humanos y naturaleza es posible.

Diana Bautista concluye con un llamado a apreciar y adorar al cóndor: “Es un ave que no todos tienen la oportunidad de tener en sus países”. Este relato inspirador evidencia cómo la empatía y la acción comunitaria pueden marcar la diferencia en la preservación de especies amenazadas y la protección de ecosistemas únicos.