¿Y la salud mental? Línea Amiga atendió 137 llamadas graves tras el terremoto

In Eje Cafetero
noviembre 04, 2026

Autoridades presentaron un balance ante la Asamblea de Risaralda con un total de 4.492 atenciones y 21 intentos de suicidio.

Las consecuencias del terremoto del 10 de agosto no se quedaron solo en las viviendas destruidas ni en las pérdidas económicas. En Risaralda, la emergencia también dejó grietas en la salud mental de la población, situación que comienza a reflejarse en el aumento de solicitudes de acompañamiento psicológico.

Desde aquella fecha, la Línea Amiga registra 4.492 atenciones y entre sus reportes aparecen 137 casos relacionados con ideación suicida.

El secretario de Salud departamental, Edgar Hernando Navarro Zuluaga, presentó estas cifras durante su intervención ante la Asamblea de Risaralda, donde explicó las acciones que desarrolla el departamento para atender las consecuencias emocionales del desastre.

De acuerdo con el balance, la Línea Amiga recibe un promedio de 56,2 atenciones diarias. El servicio también registra 901 seguimientos a personas que requieren acompañamiento y 377 remisiones hacia las entidades responsables de continuar su atención.

Entre los casos identificados aparecen 137 situaciones de ideación suicida, 87 relacionadas con estrés postraumático y 40 vinculadas con el uso o abuso de sustancias psicoactivas.

Dentro del primer grupo, los equipos de atención clasificaron 21 casos como intentos de suicidio, explicó el funcionario.

La afectación ontinúa

El comportamiento mensual de la Línea Amiga muestra una reducción progresiva en el promedio de atenciones. Durante agosto registró 61 llamadas diarias, en septiembre llegó a 58,9 y en octubre descendió a 50,2.

Sin embargo, el secretario advirtió que la disminución de llamadas no significa que el problema haya desaparecido. “Apenas lo estamos dimensionando y apenas está empezando”, dijo.

Su explicación apunta a las consecuencias que dejan las pérdidas familiares, la destrucción de viviendas, la desaparición de fuentes de ingresos y la incertidumbre económica, especialmente entre los adultos mayores que dedicaron buena parte de su vida a construir un patrimonio.

El terremoto también afectó el funcionamiento de los servicios de atención psicológica. Durante el 10 y el 11 de agosto, la falta de conectividad obligó a suspender temporalmente el funcionamiento habitual de la Línea Amiga.

La Secretaría de Salud reorganizó entonces el esquema de atención y pasó de dos psicólogos durante el día a seis profesionales que recibían las llamadas desde sus viviendas.

Ese cambio permitió mantener parte del acompañamiento mientras las autoridades recuperaban los sistemas de comunicación.

Red de salud mental

La emergencia también golpeó la infraestructura destinada a la atención psicológica y psiquiátrica. Navarro Zuluaga mencionó tres instituciones con afectaciones: el Hospital Mental Universitario de Risaralda, el Instituto del Sistema Nervioso y la IPS Recuperarte.

En el Hospital Mental, una afectación en uno de los muros laterales obligó inicialmente a reubicar pacientes y redujo temporalmente la disponibilidad en 50 camas mientras los técnicos evaluaban las condiciones de la estructura.

El diagnóstico descartó daños estructurales y permitió plantear obras de reforzamiento, cuyo costo el funcionario estimó en aproximadamente 4.000 millones de pesos.

Por su parte, el Instituto del Sistema Nervioso registró daños en áreas de consulta externa y la salida temporal de servicio de 10 camas. La IPS Recuperarte sufrió la pérdida total de su infraestructura física, según el balance presentado ante la Asamblea.

Atención en municipios

Además de las llamadas telefónicas, la Secretaría de Salud coordinó acciones de primeros auxilios psicológicos en los alojamientos temporales y con los equipos municipales. El departamento pasó de 13 espacios de alojamiento, que recibían a 1.536 personas, a tres instalaciones con 66 habitantes distribuidos en 40 familias.

También destacó el trabajo con organizaciones religiosas, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Asociación de Psicólogos de Risaralda y el sector educativo para fortalecer las actividades de acompañamiento y formación.

Otra de las estrategias corresponde al Código Dorado, un mecanismo que articula a diferentes instituciones cuando identifican situaciones de conducta suicida.

Navarro Zuluaga explicó que Guática ya contaba con esta herramienta y que Belén de Umbría la activó después del terremoto. Durante la semana anterior a su intervención, este último municipio registró una nueva activación.

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