El diputado Carlos Andrés Gil plantea que el acompañamiento nacional debería mantenerse hasta tres años, mientras se recupera capacidad económica.
El golpe financiero también amenaza las cuentas públicas. El asambleísta advirtió que la Gobernación podría dejar de recibir cerca de $55.000 millones este año por la caída de ingresos asociados a la actividad económica. Sin embargo, llevará al Gobierno Nacional cuatro propuestas para reactivar el tejido empresarial de Risaralda.
La iniciativa será presentada en Bogotá ante Planeación Nacional para solicitar que el departamento tenga un capítulo especial dentro de la discusión del Plan Nacional de Desarrollo.
La intención, dijo el diputado, es atender el impacto que dejó la emergencia sobre las empresas y el empleo en todo el territorio.
La primera medida consiste en establecer un subsidio a la nómina para compañías afectadas, tomando como referencia el mecanismo utilizado durante la pandemia de COVID-19. La finalidad sería evitar nuevos cierres y preservar puestos de trabajo.
Las propuestas
El segundo planteamiento busca crear un Fondo Emprender especial para Risaralda, con capital semilla destinado a personas interesadas en poner en marcha nuevos negocios. La iniciativa pretende facilitar la creación de empresas y ampliar las oportunidades laborales.

La tercera solicitud contempla líneas de crédito de fomento con tasas preferenciales, mediante mecanismos como Bancóldex y Findeter. La propuesta plantea subsidiar aún más los intereses para facilitar el acceso de los empresarios afectados.
El cuarto mecanismo permitiría que la Gobernación cofinancie la recuperación de establecimientos que sufrieron daños.
“Si una panadería se le cayó un muro, se afectó un horno que vale $12 millones, que la Gobernación pueda decirle: ponga usted $6 millones y nosotros ponemos $6 millones, con el objetivo de que rápidamente vuelva a producir”, explicó.
Menos ingresos
El impacto también alcanza las finanzas departamentales. Gil señaló que tributos como el impuesto vehicular, el registro y aquellos asociados al consumo de licor y cigarrillos podrían disminuir por la reducción de la actividad comercial.
Para el presupuesto de 2027, la Asamblea Departamental partiría de una proyección sin crecimiento frente al monto vigente, según explicó el diputado. Esa situación limitaría el margen disponible para nuevas inversiones.
“Hoy tiene que convertirse también en una prioridad que hablemos de reactivación económica, porque el departamento de Risaralda no tiene hoy la capacidad de liderar su propio desarrollo empresarial”, afirmó.
Gil planteó que el respaldo nacional se mantenga durante uno, dos o hasta tres años, hasta que las actividades productivas recuperen su comportamiento previo a la emergencia.
