El presunto cabecilla estaría detrás de una operación que desde 2025 intenta que el grupo gane terreno en Risaralda.
El nombre de alias Bigotes aparece ahora en el centro de una de las investigaciones más importantes sobre la expansión del Clan del Golfo en el Eje Cafetero. Inteligencia militar lo ubica como el presunto hombre encargado de reconstruir la estructura criminal, mover nuevos integrantes desde Antioquia y consolidar su presencia en Risaralda, después de una cadena de golpes que dejó capturados y neutralizados a varios de sus principales mandos.
La recompensa que ofrece el el Gobierno Nacional alcanza los $200 millones para quien entregue información que permita ubicar y capturar al señalado cabecilla. Su búsqueda se produce mientras la fuerza pública mantiene operaciones contra la estructura que, desde el año pasado, intenta ampliar su presencia en el departamento.
La investigación conocida por 360 Noticias señala que alias Bigotes también sería conocido como Felipe y que al parecer es natural de Dabeiba, Antioquia. Su nombre aparece relacionado con la subestructura Edwin Román Velásquez Valle, desde donde presuntamente recibió la misión de fortalecer la organización criminal en territorio risaraldense.
Detrás de la expansión
La operación habría tenido como puntos estratégicos a Mistrató y Belén de Umbría, municipios que conectan al departamento con corredores provenientes de Antioquia.
De acuerdo con las investigaciones, el propósito era recuperar capacidad armada, fortalecer redes urbanas, reclutar colaboradores y asumir el control de rentas ilegales, especialmente aquellas relacionadas con el microtráfico y el dominio territorial.
La presencia de Bigotes no sería reciente. Su nombre ya había aparecido en medio de la disputa territorial del Clan del Golfo en Risaralda y en reportes de inteligencia que advertían sobre el interés de esa organización por consolidarse en el departamento.
El recorrido de la estructura muestra además que el objetivo va más allá de un municipio. La organización habría buscado aprovechar corredores que conectan Antioquia con diferentes zonas de Risaralda y, desde allí, ampliar su capacidad de movilidad hacia otros territorios del occidente colombiano.
Sus hombres de confianza
Uno de los elementos que permite establecer el nivel de influencia que tendría Bigotes dentro de la estructura es el caso de alias Cholo, capturado el 27 de abril de este año en la vereda Mampay, zona rural de Mistrató.
El Ejército señaló que Cholo era un hombre de confianza de Bigotes y que habría sido enviado a Risaralda como enlace directo para transmitir sus órdenes a los integrantes de la organización.
Según la información oficial, Cholo tenía presencia en zonas de Mistrató y Belén de Umbría y habría cumplido funciones relacionadas con logística, reclutamiento y coordinación de actividades de la estructura.
Su captura revelo parte de la cadena de mando que las autoridades seguían y permitió establecer, según documentos oficiales, la importancia que tendría Bigotes en el funcionamiento del grupo.
Cadena de cabecillas
En el último año, el intento de expansión del Clan del Golfo en Risaralda estuvo acompañado por una sucesión de capturas, muertes y operaciones contra sus principales integrantes.
Uno de los nombres que apareció en esa estructura fue alias El Indio, identificado como Yeison Antonio Guerra Guzmán, capturado durante una operación conjunta del Ejército y la Policía en Viterbo, Caldas.
Las autoridades lo señalaron de participar en la disputa por el control del microtráfico en Mistrató y Belén de Umbría.
Antes de él aparecieron alias Colonia y Barbas, quienes también estuvieron relacionados con los primeros intentos de expansión de la organización en el departamento. Colonia cayó neutralizado durante una operación militar en Guática, mientras a Barbas lo capturaron en zona rural de Mistrató.
Otro de los hombres que apareció posteriormente en la estructura fue alias Javier, identificado como Walter Leguía Moscote. A este hombre lo asesinaron en Antioquia, al parecer integrantes del mismo Clan del Golfo, mientras huía de las autoridades.
Estructura debilitada
Los golpes de la fuerza pública redujeron considerablemente la capacidad de la organización. Según fuentes oficiales, la estructura que inicialmente habría intentado consolidar una presencia mucho mayor hoy tendría menos de 12 integrantes activos en Risaralda.
Las operaciones adelantadas durante 2025 y lo corrido de 2026 permitieron capturar o neutralizar a numerosos integrantes vinculados con diferentes niveles de la organización, desde presuntos cabecillas hasta integrantes del componente armado, reclutadores, sicarios y expendedores.
El balance conocido hasta el momento habla de al menos 70 personas sometidas a la justicia dentro de las acciones contra esta estructura. Sin embargo, para las autoridades el problema no estaría completamente resuelto.
Intentan recomponerse
Las investigaciones recientes apuntan a que, pese a las capturas, la organización habría intentado reorganizar sus filas mediante el ingreso de nuevos integrantes desde Antioquia.
Entre los nombres que aparecen entre documentos de inteligencia está una mujer conocida con el alias de La Negra, quien presuntamente habría intentado reclutar personas en Risaralda para fortalecer nuevamente la estructura.
El objetivo sería evitar que las operaciones de la fuerza pública terminen por desarticular completamente la presencia criminal que el Clan del Golfo intenta consolidar desde hace más de un año.
Pero, el debilitamiento de la estructura no significa que el riesgo desapareció. Por el contrario, las acciones de reclutamiento demuestran que la organización todavía intenta mantener las rentas ilegales y recuperar la capacidad perdida.
¿$200 millones?
La recompensa convirtió a alias Bigotes en uno de los objetivos prioritarios de las autoridades en esta investigación.
El gobierno nacional ofrece hasta $200 millones de pesos por información que permita localizarlo y avanzar hacia su captura.
Su importancia estaría relacionada precisamente con el papel que, según inteligencia militar, desempeñaría dentro de la estructura: mantener la conducción de una organización que ha perdido varios de sus mandos, pero que todavía intenta sostener su presencia en la región.
