El ciudadano que convirtió una causa comunitaria en legado para Santa Rosa

In Eje Cafetero
agosto 02, 2026

A los 47 años falleció tras enfrentar una enfermedad neurodegenerativa que lo llevó a solicitar la eutanasia.

No fue el político de los grandes discursos ni de las mayorías electorales. A Fernando Chica lo recordarán porque hizo de las causas ciudadanas su principal bandera y porque demostró que un líder también puede dejar huella desde la veeduría, la comunidad y la defensa de la educación pública.

Hay dirigentes cuyos nombres perduran por los cargos que ocuparon. Chica, por las causas que decidió defender. Su nombre quedó ligado a una comunidad que nunca dejó de insistir en que la educación de cientos de niños merecía mejores condiciones.

Su paso por el Concejo de Santa Rosa de Cabal fue apenas una etapa de una vida dedicada a escuchar a los ciudadanos, asistir a reuniones comunitarias y participar en debates donde casi siempre habló en nombre de quienes sentían que nadie los representaba.

En 2023 buscó llegar a la Alcaldía. No ganó las elecciones, pero tampoco abandonó las causas que había liderado durante años. Ejercía control ciudadano acompañado de procesos comunitarios, convencido de que el servicio público no depende exclusivamente de un cargo.

La defensa de la educación

Quizá la batalla que mejor resume su legado fue la defensa de la Institución Educativa Labouré. Cuando muchos daban por perdido el colegio, decidió ponerse al frente de una movilización ciudadana que terminó por convertirse en un símbolo de participación y perseverancia.

La inauguración de la nueva sede educativa fue, para quienes lo conocieron, mucho más que una obra de infraestructura. Fue la prueba de que la insistencia de una comunidad organizada puede cambiar decisiones y construir futuro para cerca de mil estudiantes.

En los últimos meses enfrentó una batalla distinta, lejos de los escenarios políticos. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) fue apagando poco a poco su movilidad, pero no el reconocimiento que había ganado entre quienes compartieron con él proyectos, debates y luchas ciudadanas.

Su decisión de acudir a la eutanasia marcó el desenlace de una enfermedad irreversible y abrió un nuevo capítulo de reflexión sobre la dignidad en el final de la vida, mientras Santa Rosa de Cabal despedía a uno de sus dirigentes más conocidos.

Fernando Chica deja un legado que trasciende la política: las elecciones terminan, los cargos pasan, pero las obras y las causas que mejoran la vida de una comunidad permanecen en la memoria de quienes fueron beneficiados por ellas.

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