Crisis de basuras destapó choque institucional entre Atesa y Empresa de Aseo

In Eje Cafetero
abril 17, 2026

El control político en el Concejo de Pereira dejó un duro cruce de señalamientos entre el operador y la entidad interventora.

La crisis de basuras que hoy golpea a Pereira pasó de un asunto exclusivamente operativo para convertirse en un choque institucional entre la Empresa de Aseo de Pereira y Atesa de Occidente. La Personería advirtió que no actuará como árbitro y exigió soluciones inmediatas.

Durante la sesión de control político que se celebró este viernes, públicamente quedaron claras las profundas diferencias entre ambas entidades sobre el origen del problema, el cumplimiento del contrato y la responsabilidad frente a la acumulación de residuos en distintos sectores de la ciudad.

Durante varias horas, gerentes, concejales y organismos de control cruzaron cifras, hallazgos, cuestionamientos técnicos y reproches por el manejo histórico del servicio.

En medio del debate, la intervención del personero municipal, Leonardo Fabio Reales Chacón, marcó uno de los momentos más contundentes de la jornada. “La Personería no será el árbitro de esta historia”, advirtió el funcionario.

Asimismo, dejó claro que el Ministerio Público no asumirá el papel de escoger entre responsables, sino que concentrará su actuación en la búsqueda de soluciones y en la determinación de eventuales responsabilidades.

Empresa de Aseo endureció su posición

Uno de los bloques más fuertes de la sesión fue la exposición del gerente de la Empresa de Aseo de Pereira, Gustavo Cardona, quien elevó el tono frente al operador.

Cardona reveló 14 presuntos incumplimientos contractuales, entre ellos fallas en la recolección, deficiencias en el barrido mecanizado, insuficiencia de vehículos compactadores y respuestas evasivas frente a requerimientos de la interventoría.

Además, recordó que la Contraloría Municipal encontró ocho hallazgos administrativos, siete disciplinarios y seis con posible alcance penal, relacionados tanto con la ejecución del contrato como con la vigilancia histórica del servicio.

“Es obvio que va a haber problemas”, afirmó, al advertir que en días críticos la ciudad habría operado con menos vehículos de los técnicamente requeridos. Pero, la frase más fuerte llegó al mostrar que existe una tensión institucional de fondo. “Me da la sensación de que Atesa piensa que somos subordinados”, dijo.

Atesa defendió su operación

Desde la otra orilla, José Ricardo Trujillo, gerente general de Interaseo, defendió la gestión de Atesa con cifras operativas y financieras. Expuso que la compañía presta servicio a cerca de 177.000 usuarios, recoge más de 450 toneladas diarias de residuos y genera 700 empleos directos en la ciudad.

También presentó cifras sobre transferencias al municipio y defendió que el porcentaje de quejas formales frente al total de usuarios es bajo. Sin embargo, el argumento no disipó los cuestionamientos planteados en la sesión.

Varios concejales insistieron en que la realidad de las calles no puede medirse sólo por indicadores estadísticos cuando la ciudad ha reportado puntos críticos, retrasos y acumulación visible de residuos.

Personería tomó distancia

La posición del personero terminó por darle otro alcance al debate. Reales Chacón fue enfático al señalar que la Personería no actuará como un árbitro entre la Empresa de Aseo y Atesa.

Su mensaje subrayó que la prioridad no es decidir quién tiene la razón en el discurso, sino establecer responsabilidades objetivas y exigir resultados inmediatos para la ciudad.

La advertencia llegó en medio de una investigación preventiva ya abierta por el organismo de control, la cual podría elevar la presión sobre ambos actores, especialmente luego que la Personería dejara claro que no se prestará para una confrontación política entre entidades.

Una ruptura pública

Lo que se vivió en el Concejo fue, en esencia, la ruptura pública de una relación institucional que venía acumulando tensiones. La crisis de basuras destapó diferencias estructurales sobre el modelo de operación, la interventoría y la vigilancia del contrato.

Mientras, la ciudad espera a que el debate salga del recinto y se traduzca en calles limpias, frecuencias cumplidas y respuestas concretas. Porque, como advirtió el propio personero, Pereira no necesita árbitros: necesita soluciones.