Dejarán de atender a más de 400 mil afiliados desde el 16 de enero, si no llegan a un acuerdo de pago lo más pronto posible.
La red hospitalaria pública de Risaralda advirtió que no tiene recursos para seguir garantizando tratamientos especializados, medicamentos ni remisiones, una situación que obligó a tomar la decisión extrema de cerrar servicios y priorizar únicamente urgencias vitales.
A partir del 16 de enero, los hospitales del departamento suspenderán la atención a usuarios afiliados a Nueva EPS, Asmet Salud y Pijao Salud, debido a una deuda acumulada de 116 mil millones de pesos.
La medida impacta a más de 400 mil usuarios en los 14 municipios de Risaralda, que quedarán sin acceso regular a consultas, procedimientos y tratamientos de baja y mediana complejidad.
Las autoridades hospitalarias aclararon que sólo se atenderán urgencias vitales, como lo exige la ley. Según los gerentes, la falta de pagos dejó sin liquidez a las instituciones y puso en riesgo su funcionamiento diario
La crisis llegó su tope
La directora de la Institución de Asociaciones de salud (AISalud), Olga Lucía Zuluaga, dijo que el escenario más grave se presenta en los servicios de alto costo.
“Hoy no existe una sola institución, pública o privada, que esté recibiendo pacientes oncológicos de Nueva EPS”, afirmó. Una situación similar, explicó, se vive con usuarios que requieren atención en salud mental.
Zuluaga señaló que la falta de pago ha generado un cuello de botella en la red de baja complejidad, donde los pacientes permanecen sin posibilidad de ser remitidos, lo que deteriora su estado de salud y expone a los hospitales a responsabilidades legales por no poder resolver las patologías.
No hay más dinero
Desde los centros asistenciales insisten en que la decisión es colectiva y responde a una crisis financiera estructural.
Juan Carlos Marín, gerente del hospital Santa Mónica, sostuvo que Nueva EPS quedará sin red prestadora en el departamento por incumplimientos reiterados. “No hay cómo seguir operando de esta manera”, dijo.
Los directivos recalcaron que el cierre de servicios no busca afectar a los usuarios, sino evitar el colapso definitivo del sistema hospitalario público. Aseguraron que los recursos para insumos, personal y medicamentos están agotados.
La red pública hospitalaria hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para que se habiliten pagos inmediatos y soluciones de fondo. Advirtieron que, sin una intervención rápida, la crisis sanitaria en Risaralda podría llegar a un escenario de emergencia humanitaria.
