Autoridades aseguran que el glaciar podría transformarse en páramo estacional por impacto del cambio climático en los Andes.
El director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), Julio César Gómez, hizo una advertencia que debería preocupar a todos: el Nevado de Santa Isabel podría desaparecer por completo en un periodo de tres años debido al acelerado impacto del cambio climático.
Durante el Foro Ambiental de los Andes Occidentales, en el que participaron el Parlamento Andino, autoridades ambientales del Eje Cafetero y los gobernadores de la región, Gómez expuso un diagnóstico preocupante sobre el estado actual de los ecosistemas de alta montaña.
“La situación es grave. El gigante de Santa Isabel agoniza ante la impotencia nuestra porque realmente no tenemos nada para hacer”, dijo el funcionario, al señalar que muchas de las acciones de mitigación debieron emprenderse hace 30 o 40 años.
De acuerdo con los análisis del Ideam y del glaciólogo Jorge Ceballos, el nevado podría evolucionar hacia un ecosistema de páramo estacional, lo que implicaría un cambio natural en su estructura ecológica.
Aunque esta transición podría verse como un proceso de adaptación, también representa una pérdida significativa para la regulación hídrica y el equilibrio climático del Eje Cafetero.
¿Se puede frenar el deshielo?
El funcionario explicó que el retroceso del hielo es continuo y que su desaparición afectará directamente las cuencas de los ríos Otún y Campoalegre, fundamentales para el abastecimiento de agua en Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal.
“Estamos frente a una mutación ecosistémica. Los páramos y bosques húmedos del departamento ya evidencian cambios que antes no se registraban”, puntualizó Gómez.
El foro ambiental, que reunió a representantes de siete países andinos, permitió también exponer los avances de Risaralda en sostenibilidad y conservación. Sin embargo, los expertos coincidieron en que los esfuerzos actuales resultan insuficientes.
Gómez dijo que es necesaria la acción conjunta entre los gobiernos regionales, la academia y las comunidades. “No se trata sólo de conservar un paisaje. Hablamos de preservar las fuentes de vida y de agua para millones de personas”, concluyó.
El Nevado Santa Isabel, ubicado en el Parque Nacional Natural Los Nevados, es uno de los últimos glaciares tropicales de Colombia. Su desaparición, a juicio de la autoridad ambiental, marcaría un punto de no retorno en la crisis climática que enfrenta el país.
