Pastor abusó a sus hijos, revelan lo que les obligaba a hacer

In Mundo
noviembre 04, 2025

Las autoridades señalaron que las víctimas sufrieron años de silencio y manipulación espiritual.

Los abusos comenzaron cuando los menores apenas tenían seis y siete años. Tras cada agresión, el hombre los obligaba a rezar con las manos sobre la Biblia, como si el perdón divino pudiera borrar el horror que él mismo causaba.

El caso ocurrió en el estado de Goiás, Brasil, y tiene conmocionado a la comunidad religiosa. Además, despertó indignación por la forma en que el hombre usó la fe para someter a sus propios hijos y a sus hijastros.

Al detenido lo identificaron como Maurício Beserra da Silva, pastor evangélico de una iglesia en el municipio de Santo Antônio do Descoberto.

Según la investigación de la Policía Civil del Distrito Federal, el hombre habría violado y torturado a cuatro menores entre 2010 y 2018: sus dos hijas, una hijastra y un hijastro.

Los abusos, presuntamente, se cometieron dentro del hogar familiar, un espacio que las víctimas describieron como “una casa del terror”. Las declaraciones ante las autoridades revelaron un patrón de violencia sexual, física y psicológica.

Un secreto de muchos años

El hombre aprovechaba su investidura religiosa. No sólo agredía a las niñas, sino que las obligaba a presenciar los abusos que cometía contra sus hermanas. Después de cada violación, imponía un ritual: debían arrodillarse sobre granos de maíz o vidrios rotos mientras él oraba en voz alta.

El informe policial detalla que, las víctimas eran forzadas a ver películas pornográficas antes de los ataques. Luego, el agresor les hacía recitar versículos bíblicos con lágrimas en los ojos, bajo la promesa de que “Dios los limpiaría del mal”.

Estas prácticas, según los investigadores, eran una forma de manipulación espiritual y de tortura psicológica prolongada. El hijastro del pastor no fue víctima de violación, pero sí sufrió una brutalidad que le dejó secuelas físicas permanentes.

Según la policía, lo golpeaba con alambres de púas y lo amenazaba de muerte si contaba lo que ocurría dentro de la casa.

En una ocasión, los investigadores hallaron evidencias de que el niño fue obligado a dormir al lado de los objetos de castigo, un cinturón, una vara y los granos de maíz ensangrentados, como recordatorio del miedo que debía guardar.

La Sección de Asistencia a la Mujer de la Comisaría de Recanto das Emas lideró la investigación bajo el nombre de ‘Operación Falso Profeta’, un operativo que buscaba desenmascarar a líderes religiosos acusados de abuso infantil.

“El acusado se aprovechó de la fe y de los lazos familiares para cometer violaciones e intentar evadir la justicia, pero la investigación logró esclarecer los crímenes”, explicó Alexandre Godinho, jefe del caso.

El expediente judicial indica que el agresor intentó quitarse la vida al ser notificado de su detención, un intento frustrado por sus compañeros de trabajo. Lo trasladaron a un centro médico y, tras recibir atención, quedó bajo custodia de las autoridades.

De acuerdo con la Policía Civil, el caso representa uno de los episodios más graves de abuso intrafamiliar registrados en los últimos años en el país.