La víctima estaba en estado de descomposición en zona rural. Con este caso ya son 16 homicidios este año.
Mistrató es el municipio con la tasa de violencia letal más alta de Risaralda en este año. Ya son 16 los homicidios en lo corrido de 2025, una cifra inédita para un municipio que no supera los 18.000 habitantes y cuya paz era el sello distintivo de las últimas dos décadas.
Este miércoles encontraron el cuerpo y este jueves, se confirmó el hallazgo. Según, estaba en estado de descomposición y en zona rural de Mistrató, Risaralda.
Se trata del segundo cadáver encontrado en menos de una semana, también asesinado a disparos. Este jueves la policía salió a una zona rural en busca de otro cuerpo, pero no se encontró nada.
Con apenas 17.500 habitantes, Mistrató alcanza una tasa de 97 homicidios por cada 100.000 personas, la más alta de Risaralda y una de las más críticas del país.
Detrás del aumento de la violencia está la subestructura Edwin Román Velázquez Valle, perteneciente al Clan del Golfo, que desde principios de año se ha asentado en la región.
El grupo armado habría ingresado desde Jardín, Antioquia, con el propósito de controlar las rentas ilegales de la minería y el microtráfico, además de reclutar sicarios entre los jóvenes de la zona.
Se acelera la expansión
El panorama se agravó desde el pasado 27 de agosto, cuando la Policía Nacional dio de baja a Elmer José Fuentes Muñoz, alias Colonia, presunto emisario de Chiquito Malo, máximo jefe del Clan del Golfo.
Desde entonces, la facción aceleró su accionar en Mistrató, dejando graffitis en viviendas, presuntamente ocupando fincas rurales y lanzando amenazas contra la población civil y funcionarios públicos.
El coronel John Hernando Téllez Ariza, comandante de la Policía de Risaralda, días atrás habría advertido sobre posibles retaliaciones del grupo criminal.
El llamado directo al Gobierno Nacional no basta. Mientras no haya un plan serio y sostenido, los esfuerzos locales serán insuficientes frente a estructuras armadas que se nutren del narcotráfico y de la instrumentalización de comunidades vulnerables.
“Hoy, más que nunca, el Gobierno debe demostrar que la seguridad de territorios alejados es prioridad y que la violencia no puede seguir arrebatándole la esperanza a municipios que habían encontrado en la paz su principal fortaleza”, dijo un gobernante local de Risaralda.
