Continúa subiendo la desnutrición infantil en Risaralda: ya van más de 300 casos

In Eje Cafetero
septiembre 08, 2025

Los municipios de Pereira, Dosquebradas, Mistrató, Pueblo Rico y Santa Rosa de Cabal presentan mayores problemas.

Durante la última semana epidemiológica, el departamento reportó 328 niños menores de cinco años con diagnóstico de desnutrición. La cifra aumentó en un 3% frente al 2024. Pueblo Rico es el municipio con más casos confirmados: 91 en total.

En Risaralda, esta dificultad dejó de ser una alerta aislada para convertirse en una problemática de salud pública que golpea con fuerza a las familias más vulnerables. La radiografía dice que es un problema creciente.

La cifra refleja una realidad dramática: niños que no alcanzan el peso o la talla esperada para su edad, familias con dificultades para garantizar la alimentación básica y comunidades enteras que siguen atrapadas entre pobreza y abandono institucional.

Qué dicen las autoridades

De acuerdo con Diego Alejandro Salazar de la Cruz, coordinador de vigilancia epidemiológica del departamento, los registros actuales muestran un incremento en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Todos los reportes corresponden a menores de cinco años, que es la población más vulnerable. La mayoría de casos se concentran en Pueblo Rico, seguido por Pereira, Dosquebradas, Mistrató y Santa Rosa de Cabal”, explicó.

El municipio de Pueblo Rico, con fuerte presencia de comunidades indígenas Embera, es el epicentro del problema: 91 niños menores de cinco años han sido diagnosticados con desnutrición en 2025.

A su vez, la cifra representa casi una tercera parte de los casos totales del departamento y confirma lo que varias organizaciones humanitarias ya habían advertido: las condiciones de vida en esta zona hacen que la niñez esté en riesgo permanente.

Además, la falta de acceso a servicios básicos, la pobreza estructural, la limitada cobertura en salud y las dificultades de acceso a las veredas indígenas agravan la situación. A esto se suma la dependencia de programas de ayuda alimentaria.

Frente al aumento de los reportes, la Secretaría de Salud departamental ha intensificado las acciones de detección temprana.

Una de las principales herramientas es la búsqueda activa institucional, que consiste en revisar los diagnósticos de niños atendidos por otros motivos médicos, desde un dolor de cabeza hasta una infección respiratoria, y verificar si cumplen con criterios de desnutrición.

“Muchos casos no se notificaban porque los niños llegaban a consulta por otra sintomatología. Ahora los equipos de salud revisan peso y talla, lo que ha permitido capturar más casos y ampliar el panorama real de la problemática”, señaló Salazar de la Cruz.

El reto del seguimiento

La detección, sin embargo, es apenas el primer paso. Una vez identificados, los niños deben ser incluidos en la ruta de atención nutricional, que implica controles periódicos, entrega de suplementos alimenticios y acompañamiento a las familias.

Según el coordinador, desde el departamento se realiza monitoreo y retroalimentación constante con los municipios para garantizar que los reportes no se queden en el papel y que cada niño tenga seguimiento.