Es la primera institución de salud del Eje Cafetero que adopta esta medida de forma permanente.
El Instituto del Sistema Nervioso del Risaralda habilitó, desde el 7 de julio, las visitas individuales con mascotas para sus pacientes hospitalizados. La medida busca mejorar la salud emocional, reducir el aislamiento y evitar recaídas clínicas. La iniciativa entró en vigencia este 7 de julio en la sede Quimbayita, ubicada en el kilómetro 7 de la vía Cerritos, en Pereira.
El programa, respaldado por evidencia científica internacional, forma parte de las estrategias de humanización en salud mental. La directora del modelo de prestación de servicios, Tania Largo, explicó que esta decisión no es simbólica, sino terapéutica. “Las mascotas no son sólo animales. Son vínculos afectivos reales”.
Largo explicó que la terapia asistida con animales tiene efectos demostrados sobre la autoestima, la regulación emocional, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. “En muchos casos, logra una conexión emocional que ningún fármaco consigue por sí solo”.
Desde la institución también confirmaron que este tipo de intervención reduce síntomas graves como el estrés, la ansiedad, la heteroagresividad y la ideación autolesiva.
Así lo explicó Jhon Arenas, líder de Servicios Hospitalarios del Instituto, quien detalló que la inclusión de las mascotas activa canales afectivos no verbales que reestablecen el vínculo humano y disminuyen el riesgo de aislamiento social.
El Instituto ya había iniciado una primera fase piloto en 2024, mediante una alianza con la Universidad Minuto de Dios y su programa de psicología.
En ese periodo se realizaron intervenciones grupales con equinos de soporte emocional, específicamente un mulo y una mula: ‘Quirón’ y ‘Maruja’, respectivamente, utilizados en sesiones terapéuticas en el entorno hospitalario.
Las conclusiones clínicas de ese piloto motivaron la ampliación del programa este 2025, ahora con un enfoque individualizado que permite a los pacientes recibir visitas de sus propias mascotas, bajo estrictos protocolos sanitarios y de seguridad.
Para el médico Andrés Toro, líder clínico del Instituto, este avance representa una ruptura positiva en el modelo de atención psiquiátrica tradicional.
“Las visitas con mascotas refuerzan un enfoque de atención centrada en el paciente, donde se prioriza el trato digno, empático y respetuoso. Esta es una herramienta coherente con la Política Nacional de Salud Mental y con las normas de humanización del servicio de salud en Colombia”, afirmó.
Diferentes estudios internacionales, y ahora también desde la experiencia local, sostienen que los animales en entornos hospitalarios disminuyen la percepción de encierro, fomentan la participación del paciente en su tratamiento y fortalecen su autonomía emocional, lo cual impacta de manera directa en los tiempos de recuperación y en la prevención de recaídas.
