Yoko empieza a dejar atrás la soledad y avanza en su adaptación en Brasil

In Eje Cafetero
julio 06, 2025

El chimpancé comenzó a socializar con otros de su especie en el Santuario de Grandes Primates de Sorocaba.

Después de más de tres meses de haber salido del Bioparque Ukumarí de Pereira, el chimpancé Yoko comenzó a dar pasos concretos hacia una vida más digna. El ejemplar, que durante décadas permaneció aislado de otros de su especie, ya se encuentra en proceso de adaptación en el Santuario de Grandes Primates de Sorocaba, Brasil, y aunque el camino ha sido lento, las señales son alentadoras.

Así lo confirmó Julio César Gómez, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), en entrevista con 360 Noticias. El funcionario explicó que los etólogos y expertos en comportamiento animal del santuario han iniciado un protocolo riguroso para que Yoko se familiarice, por primera vez en su vida, con otros chimpancés.

“Yoko vivió casi toda su vida en soledad. Nunca tuvo oportunidad real de convivir con individuos de su misma especie. Por eso, su caso no es sólo biológico, también es emocional. El proceso de adaptación ha sido muy delicado y cuidadoso, pero confiamos en que muy pronto podamos ver resultados extraordinarios”, aseguró Gómez.

Nueva oportunidad

Yoko fue trasladado a Brasil el pasado 25 de marzo, tras una movilización legal, institucional y logística sin precedentes para Pereira. El operativo se realizó con apoyo del Gobierno Nacional, la Cancillería, la Fundación Franz Weber y el Instituto Brasileiro do Meio Ambiente (Ibama), con el objetivo de darle una vida libre y protegida en un entorno diseñado exclusivamente para chimpancés rescatados.

En este santuario, Yoko inició sus primeras interacciones con otros primates. Una de las más significativas es con Cecilia, una chimpancé proveniente de Argentina que llegó a Sorocaba luego de un fallo judicial de habeas corpus animal, considerado histórico en América Latina. Ambos ejemplares tienen en común haber vivido largos periodos de aislamiento y cautiverio.

 “Hay una gran esperanza en que Yoko logre socializar con Cecilia. Es una conexión que los expertos están acompañando paso a paso, porque podría ser clave para su rehabilitación social y emocional”, explicó el director de CARDER.

Yoko, símbolo de conciencia animal

Durante años, Yoko fue uno de los animales más conocidos del zoológico de Pereira, primero en Matecaña y luego en Ukumarí. Pero tras la muerte de su compañera Pancha, Yoko pasó a vivir completamente solo, una situación que generó rechazo en amplios sectores de la ciudadanía, organizaciones animalistas y expertos en fauna silvestre.

Su traslado fue producto de una campaña sostenida y de decisiones técnicas tomadas por CARDER, Ukumarí y la comunidad científica. Fue también, según Gómez, una lección para la política pública ambiental.

 “Este caso dejó claro que los animales no son piezas de exhibición. Hay que replantear el papel de los zoológicos, especialmente cuando se trata de especies sociales como los grandes primates”, sostuvo el directivo.

Pereira no lo olvida

Aunque Yoko ya no está en Colombia, su historia sigue generando interés y sentimientos encontrados en Pereira. En redes sociales, ciudadanos se preguntan por él, por su estado, por si es feliz. La CARDER asegura que mantendrá el seguimiento constante a su evolución y entregará informes periódicos a la opinión pública.

“No lo vamos a dejar solo. Pereira tiene una deuda histórica con Yoko y estamos comprometidos a garantizar que viva sus últimos años en condiciones verdaderamente dignas”, concluyó Gómez.