El guardián de las montañas: Pedro José Gallego falleció al lado de su leal Lulú

In Eje Cafetero
junio 21, 2025

El eco de la montaña lo despidió antes que nadie. Este sábado, entre flores y miradas, la comunidad de Filandia le dijo adiós.

Pedro José Gallego González no fue noticia en vida, pero vivió haciendo de la naturaleza su causa diaria. Tenía 61 años y dedicó buena parte de su vida a proteger los ecosistemas del Quindío.

Primero lo hizo como como campesino comprometido con su tierra y luego como vigía ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ).

Pedro José desapareció el pasado viernes 13 de junio mientras realizaba una jornada de monitoreo en el núcleo de conservación de Navarco, en zona rural de Calarcá. Era un terreno de alta montaña, donde la niebla y el frío hicieron difícil el camino.

Aquel día, alcanzó a enviar un mensaje corto pero angustiante: estaba desorientado y no podía salir. A partir de entonces, comenzó una de las búsquedas más intensas de los últimos años en el departamento.

Participaron bomberos, soldados del Batallón de Alta Montaña, miembros de la Defensa Civil, Cruz Roja, Policía, técnicos de la CRQ, campesinos y baquianos de la región.

Todos sabían que no se trataba de cualquier desaparecido. Pedro José era parte del paisaje, alguien que conocía las trochas por nombre y que, en silencio, había caminado por años protegiendo quebradas, monitoreando especies, sembrando árboles.

Pero el tiempo no jugó a favor. Cuatro días después, en la noche del lunes 16 de junio, dos campesinos encontraron su cuerpo en una zona boscosa de Navarco Alto. Había fallecido, probablemente por hipotermia o complicaciones derivadas del agotamiento físico.

Sin embargo, no estaba solo: junto a él, deshidratada y temblorosa, seguía su perrita Lulú. La misma con la que había salido a cumplir una tarea más. No se movió. No huyó. Permaneció a su lado hasta el final.

Esa imagen, la de Pedro José sin vida y Lulú fiel a su guardián, fue suficiente para estremecer a quienes lideraron el operativo. “Fue algo muy difícil de ver, pero también muy poderoso”, comentó uno de los rescatistas.

“Nos recordó que este trabajo no es solo técnico, es humano”. La recuperación del cuerpo fue compleja por las condiciones del terreno. Participaron unidades del Batallón de Alta Montaña No. 5, bomberos, funcionarios de la alcaldía de Calarcá y varios voluntarios.

Lulú fue entregada a la familia Gallego en Filandia, donde la recibieron con lágrimas, pero también con el cariño que Pedro José siempre profesó por ella. Aunque nacido en Herveo, Tolima, Pedro José vivió la mayor parte de su vida en el Quindío.

Hacía años se había radicado en Filandia, donde construyó un hogar, se ganó el aprecio de la comunidad y se convirtió en referente de quienes entienden que cuidar el ambiente va más allá de una función laboral: es un compromiso con la vida misma.

Trabajaba como vigía de la CRQ, pero su relación con la tierra venía de mucho antes. Era de esos hombres que no necesitaban reconocimiento público porque el suyo lo encontraba en cada árbol que ayudaba a conservar, en cada río que seguía fluyendo limpio.

Pedro José deja una familia que aún intenta asimilar su partida. Un equipo de compañeros que lo recordará como el hombre que prefería escuchar al bosque antes que al ruido del mundo. Y una comunidad que lo despide como a un sabio campesino.