Votó por Trump… y deportaron a su esposo: ‘Creí que solo echaban a los malos’

In Mundo
mayo 26, 2025

Liyián Pérez llegó a suelo estadounidense convencida de que había encontrado un país justo, donde los ciudadanos de bien podrían vivir tranquilos, siempre y cuando respetaran las normas. En las pasadas elecciones presidenciales, votó por Donald Trump con la firme creencia de que su discurso migratorio era firme, sí, pero justo.

Hoy, la realidad le cayó como un balde de agua helada: su esposo, Alian Méndez, fue deportado sin previo aviso, sin antecedentes, sin una llamada, sin siquiera un adiós. La historia parece una sátira, pero es real.

Liyián, ciudadana cubana y con estatus migratorio en regla, reside en Estados Unidos con sus dos hijos, uno de ellos con una condición médica especial. Llevaba una vida discreta y legal junto a su esposo, hasta que un día las autoridades lo detuvieron y lo enviaron de regreso a Cuba.

“Yo no me lo esperaba. Creí que solo los delincuentes se irían”, dijo, atónita, en un video difundido en redes sociales. Y es que, según su relato, no existía ninguna alerta previa. Ni a ella ni a su esposo se les había notificado sobre irregularidades o procesos en curso.

Simplemente un día lo detuvieron y al siguiente ya estaba en otro país, con una prohibición de reingreso a Estados Unidos por los próximos diez años. La separación fue abrupta, el impacto emocional devastador y, hasta ahora, ninguna autoridad le ha dado respuestas claras.

Discurso se volvió búmeran

Durante las elecciones, Liyián fue enfática en su respaldo a Donald Trump. Creía, como muchos, que las políticas del entonces presidente estaban orientadas a proteger a los trabajadores legales y deportar únicamente a quienes representaban una amenaza. Su voto fue un acto de confianza en un sistema que prometía castigar solo a los que “rompían la ley”.

Hoy, su experiencia personal la confronta con la crudeza de una política migratoria cada vez más implacable. Y sí, aunque en un principio aseguró no arrepentirse de su voto, su expresión lo dice todo: la decepción se instala donde antes hubo certezas.

“Project Homecoming”

El caso de Liyián y Alian coincide con la implementación de nuevas estrategias de expulsión de migrantes. Una de las más polémicas es el llamado Project Homecoming, un programa que ofrece 1.000 dólares y pasaje gratuito para quienes decidan deportarse voluntariamente.

Aunque parece generoso, detrás hay una intención clara: reducir costos carcelarios y acelerar la salida de migrantes, sin discriminar entre documentados o no. Fox News, dijo que es la primera vez que se adopta un plan de ese tipo en Estados Unidos.

Críticos señalan que puede ser usado como coartada para ejecutar expulsiones sin procesos judiciales plenos ni posibilidad de defensa. ¿Un plan voluntario o una sutil forma de empujar por la puerta de atrás?

Ni antecedentes ni advertencias

Liyián insiste en que su familia nunca tuvo problemas legales ni recibió advertencias. Alian Méndez, deportado sin explicación clara, no contaba con antecedentes penales, según confirmó la propia familia. Tampoco se le ofreció la oportunidad de presentar defensa ni explicar su situación. Fue, como ella lo describe, “una desaparición exprés”.

Hoy, el hombre está en Cuba, separado de sus hijos, especialmente de uno que necesita atención médica constante. Su ausencia no solo es emocional: también deja a la familia en una situación económica vulnerable y legalmente incierta.

Un espejo de advertencia

Lo vivido por esta madre cubana ya se ha convertido en símbolo de las paradojas del discurso político: confiar en un sistema que dice protegerte y terminar siendo víctima de sus excesos. Las redes sociales han viralizado el caso con comentarios divididos entre la solidaridad y la ironía.

Porque sí, muchos no pueden evitar la carga sarcástica del relato: votar por una política de expulsión… y que terminen expulsando a los tuyos. Mientras tanto, Liyián sigue en Estados Unidos, criando sola a sus hijos y esperando, quizás, una explicación que no llega.