Francia, Reino Unido y Canadá advirtieron con tomar represalias si Israel no detiene la ofensiva militar, a la que acusan de violar el derecho internacional. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también respondió al acusar a las potencias de “premiar a Hamás”, mientras la crisis en Gaza se acerca al colapso absoluto.
En una advertencia de tono urgente, Naciones Unidas afirmó que cerca de 14.000 bebés podrían morir en las próximas 48 horas si no se permite la entrada inmediata de ayuda humanitaria al enclave palestino, donde la ofensiva israelí ha recrudecido en las últimas semanas.

La alerta humanitaria se conoció en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Israel y potencias occidentales como Francia, Reino Unido y Canadá, que han elevado el tono de sus críticas contra el gobierno de Israel.
“La catástrofe humanitaria es inminente. Las reservas de alimentos, agua potable y medicinas están agotadas, y miles de bebés enfrentan la muerte por desnutrición severa y falta de atención médica”, señaló un portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Las cifras
Asimismo, advierten que los corredores humanitarios están bloqueados y los equipos de socorro no pueden ingresar a las zonas afectadas. Según la ONU, el promedio de muertes diarias supera las 100 personas, la mayoría civiles, y los hospitales operan a menos del 20 % de su capacidad.
Las operaciones cesáreas se realizan sin anestesia y los neonatos están siendo tratados sin incubadoras funcionales. En este contexto, la posibilidad de un éxodo forzado y de un aumento exponencial de las muertes por hambre se vuelve más real con cada hora que pasa.

En respuesta a las presiones internacionales, el primer ministro Netanyahu arremetió con dureza contra Francia, Reino Unido y Canadá, a quienes acusó de “premiar a Hamás” y de “ser cómplices morales del terrorismo”.
Afirmó que estos países “han olvidado las atrocidades del 7 de octubre”, en referencia al ataque que organizó Hamás en territorio israelí, que dejó cientos de muertos y decenas de secuestrados.
“El mensaje que envían al mundo es que el terrorismo da resultados”, sostuvo Netanyahu, quien ha reiterado que la ofensiva militar continuará hasta lograr la “eliminación total de la amenaza” de Hamás en Gaza.
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, una de las figuras más radicales del gabinete, se sumó a las críticas y afirmó que estos países se han “alineado moralmente con el terrorismo”, en una declaración que provocó nuevas tensiones con las cancillerías europeas y norteamericanas.
Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Stéphane Séjourné, declaró que “Israel está violando todas las reglas del derecho internacional” y pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis humanitaria.
Ambiente político
Analistas advierten que el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Israel y algunos de sus aliados históricos podría tener consecuencias a largo plazo. En particular, la posible suspensión de acuerdos comerciales y militares, así como la imposición de sanciones selectivas.
Además, en la comunidad internacional crecen las voces que piden un alto el fuego inmediato y el establecimiento de un mecanismo humanitario independiente para garantizar el ingreso de asistencia a Gaza.

Estados Unidos, aunque mantiene su respaldo a Israel, comenzó a expresar su “profunda preocupación” por el curso del conflicto y por la situación humanitaria.
Mientras tanto, en las calles de varias capitales del mundo se multiplican las manifestaciones en apoyo a la población civil palestina, al tiempo que organizaciones no gubernamentales y organismos multilaterales exigen medidas urgentes para evitar una tragedia mayor.
La cuenta regresiva ha comenzado: catorce mil vidas infantiles están en peligro inminente, y la respuesta de la comunidad internacional será determinante para evitar una catástrofe que podría marcar un nuevo y devastador capítulo en el conflicto de Medio Oriente.
