Colgada en un punto visible, junto al antiguo matadero municipal y cerca de una reconocida casa colonial, el emblema del ELN apareció la noche de este jueves en la vía entre Apía y Pueblo Rico.
El avistamiento se reportó sobre a las 8:30 de la noche en el sector conocido como La Playa, a menos de dos kilómetros de la zona urbana del municipio ubicado en la zona más occidental del departamento. El emblema insurgente fue izado en un punto visible sobre una vía nacional de Risaralda.
La escena no sólo invocó la memoria de una época marcada por el miedo, los retenes armados y el repliegue del Estado, sino que plantea un escenario incierto: ¿está el ELN intentando recuperar control en el occidente risaraldense?
“Esto da mucho miedo. Hace años no se veían estas cosas”, expresó un conductor que se comunicó con 360 Noticias.
La escena despertó preocupación entre habitantes de la zona, no sólo por la ubicación estratégica del símbolo guerrillero, sino por los crecientes rumores de que miembros del ELN estarían intentando consolidar presencia en la zona, particularmente en la vereda de Taibá.
“Es en toda la entrada, prácticamente en las puertas del pueblo. Lo más grave es que es un sitio conocido, cercano y simbólico”, indicó el transportador.
El temor en la zona ha despertado versiones sobre una posible concentración irregular de personas en Taibá, donde testigos aseguraron haber visto una presencia “numerosa” y “extraña”, lo que aumentó las especulaciones sobre una posible incursión armada.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido un pronunciamiento oficial sobre los hechos.
A este contexto se une la presunta reconfiguración de actores armados en algunas zonas limítrofes de Risaralda, especialmente en regiones con presencia indígena, pasos estratégicos hacia el Chocó y vías rurales poco vigiladas.
Aunque durante la última década, Risaralda estuvo al margen de este tipo de eventos, la reaparición de estos símbolos supone una señal de advertencia por parte del ELN frente a nuevas disputas territoriales o rutas de movilidad con el Clan del Golfo.
“Nos devolvieron al pasado, a los años donde teníamos que encerrarnos temprano. Uno ya no sabe si puede transitar tranquilo de noche”, agregó el conductor.
