Según estudios médicos recientes, en lo que va corrido del presente año, en Risaralda se han notificado más de 1.200 nuevos casos de cáncer de piel tipo melanoma, una de las formas más agresivas de esta enfermedad.
Modelos internacionales proyectan que para el año 2040 se registrará un aumento del 50% en la incidencia del melanoma a nivel global, con cerca de 510.000 nuevos casos y más de 96.000 muertes anuales.
Pereira fue sede del Primer Simposio de Cáncer de Melanoma en el Eje Cafetero. La actividad no sólo fue un espacio académico, sino también un llamado urgente a fortalecer la prevención y la detección temprana de esta enfermedad.

El evento, realizado en el Centro Cultural Lucy Tejada, fue convocado por el Observatorio Interinstitucional de Cáncer de Adultos (OICA) y la Clínica Central del Eje, con el respaldo de la Fundación Maná Alimento de Vida, el laboratorio MSD y la Secretaría de Salud de Pereira.
“El melanoma es un enemigo silencioso. Muchas personas desconocen sus señales de alerta y cuando se detecta en fases avanzadas, la mortalidad es alta”, explicó Mauricio Arias Flores, dermatólogo y especialista en cáncer de piel.
Arias recomendó revisarse la piel mensualmente, acudir al dermatólogo al menos una vez al año y consultar de inmediato si aparecen manchas nuevas o cambios en lunares existentes.
Este panorama se refleja ya en regiones como el Eje Cafetero, donde la exposición solar constante y la falta de hábitos preventivos agravan la situación.

La Clínica Central del Eje, institución aliada del simposio, destacó su compromiso con la atención integral del cáncer.
Con tecnología de punta como el primer PET-CT de la región, quirófanos inteligentes y un enfoque centrado en la dignidad del paciente, busca posicionarse como referente en la lucha contra este tipo de enfermedades.
“El cáncer de piel puede prevenirse y detectarse a tiempo. Por eso, este tipo de encuentros son fundamentales para salvar vidas”, dijo Lina Agudelo, gerente de la Clínica.
La profesional hizo un llamado a la ciudadanía a asumir la protección solar como un hábito cotidiano y a las instituciones a continuar fortaleciendo estrategias de educación en salud pública.
