Esaú Mora, líder de la minería tradicional en el municipio de Quinchía, alertó sobre los operativos, supuestamente con más de 300 uniformados de la fuerza pública, y por la falta de respuesta estatal para la formalización del sector.
En una intervención directa ante la Asamblea de Risaralda, el representante legal de los mineros denunció lo que calificó como una “persecución sistemática” contra la minería ancestral por parte de las autoridades ambientales y policiales del departamento.
Según Mora, en las últimas semanas se realizaron operativos con un despliegue de hasta 300 uniformados en zonas rurales del municipio, sin previo aviso a las comunidades, generando temor, daños materiales y detenciones arbitrarias.


Uno de los casos más críticos se vivió en la vereda Juan Tapao, donde, según el líder minero, unidades del Ejército, la Policía, el CTI y funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder) “irrumpieron sin notificación alguna”.
Mora asegura que el resultado fue desmantelar estructuras de pequeña minería artesanal, muchas de las cuales tienen costos que superan los 10 millones de pesos. “Nos tratan como ilegales y criminales, cuando lo único que pedimos es el derecho al trabajo y a la formalización”, dijo.
La intervención de Mora también incluyó duras críticas hacia la Oficina Minera Departamental, a la que calificó como un “fracaso institucional”, y hacia la Agencia Nacional de Minería, por su “silencio frente al clamor de miles de trabajadores que desde hace siglos viven de esta actividad”.

En su intervención, cuestionó las versiones oficiales entregadas por el director de la Carder, Julio César Gómez, en medios de comunicación sobre la supuesta asonada en contra de los funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda.
Mora también hizo un llamado a la Asamblea para que descentralice sus sesiones y visite directamente las minas de Quinchía, y solicitó que se promuevan diálogos reales con los ministerios de Minas, Defensa e Interior.
“Hoy salimos 100 a defender nuestros compañeros. Mañana seremos mil. Esta lucha es por el trabajo, por la vida, por el respeto a una tradición ancestral”, afirmó.
