La preocupación por el futuro del Proyecto Vías del Samán crece en el departamento de Risaralda, luego de que el diputado Durguez Espinoza lanzara una severa advertencia durante un reciente debate en la Asamblea departamental.
Los recursos asignados para la infraestructura vial estarían en riesgo de perderse, mientras las obras siguen sin avances y la empresa contratista insinúa una posible quiebra por un supuesto déficit económico.
El proyecto contempla una ambiciosa intervención sobre varios corredores estratégicos del departamento, incluyendo la doble calzada Cerritos – La Virginia, tres intersecciones viales y el mejoramiento del tramo La Romelia – El Pollo.

La aprobación se logró bajo un esquema de concesión por 25 años. Sin embargo, según el diputado, “cuatro años después, no hay absolutamente nada”.
¿Qué se prometió y qué se ha hecho?
El contrato inicial fue gestionado durante la administración del exgobernador Víctor Manuel Tamayo Vargas, quien logró incluir dentro del acuerdo con la concesión obras clave como:
- 11 kilómetros de doble calzada Cerritos – La Virginia
- Tres intersecciones viales para garantizar giros seguros
- 13 kilómetros de doble calzada en el tramo La Romelia – El Pollo
“Estas intersecciones no son lujo, son seguridad vial. Si uno va para Cerritos y necesita girar en sectores como El Tigre, lo ideal es un puente que lo cruce sin poner en riesgo su vida”, señaló Espinoza en diálogo con 360 Noticias.
No obstante, de esas tres intersecciones planeadas, una ya fue descartada. De los 13 km de doble calzada entre La Romelia y El Pollo, solo 4 km están presupuestados actualmente, según reveló el propio diputado.

“Estamos pagando un peaje como si fuéramos a tener 25 años de obras, pero ahora solo nos van a construir una fracción. Entonces ¿por qué mantener esa concesión a tan largo plazo?”, cuestionó con firmeza.
Peaje sin retorno
Una de las críticas centrales se centra en el peaje que sigue vigente sobre las vías afectadas por la obra, a pesar del escaso cumplimiento del cronograma de obra. Para Espinoza, “ese peaje ya había cumplido su ciclo” y debería reducirse a una concesión de dos años, proporcional al alcance actual de los trabajos prometidos.
El malestar crece entre los ciudadanos y actores políticos, quienes denuncian cobros injustificados y falta de transparencia en la ejecución del proyecto.
Riesgo de quiebra
La situación se agrava con los recientes movimientos financieros de la firma encargada de ejecutar las obras, la cual estaría buscando acogerse a procesos de insolvencia. Aunque la Superintendencia de Sociedades aún no ha autorizado el trámite, ya se presentaron documentos preliminares, lo que ha encendido las alarmas.
“Estamos muy atentos. Si esa empresa se declara en quiebra, nos tumban a todos en Risaralda. Los $200.000 millones del contrato podrían quedar en el aire”, advirtió Espinoza.
El diputado recordó que ya en debates anteriores se alertó sobre las fallas estructurales en la planificación y la ejecución del proyecto, sin respuestas concretas por parte de la concesión, el Gobierno Nacional o el INVÍAS.
Una obra que podría quedar en el olvido
Aunque el actual gobernador Juan Diego Patiño ha reiterado su compromiso con la ejecución del proyecto y ha insistido en la necesidad de sacar adelante la infraestructura vial, el panorama hoy es incierto.
Las expectativas generadas en 2021 contrastan con el lento ritmo de ejecución y los posibles riesgos contractuales.
Para los líderes del departamento, lo que está en juego no es solo una obra de infraestructura, sino el modelo de financiación, la confianza pública y la credibilidad de los compromisos de inversión regional.
“Las Vías del Samán son necesarias, pero no a cualquier precio. No podemos permitir que los recursos públicos se pierdan sin un metro de pavimento”, concluyó Espinoza.
