Luego de un año al frente del que ha sido catalogado como uno de los principales proyectos de infraestructura en salud del país, el abogado Fredy Arias Herrera renunció a la gerencia del Hospital Regional de Alta Complejidad del Eje Cafetero.
En una carta dirigida al gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño, el ahora exgerente agradeció la confianza depositada y anunció que emprenderá nuevos proyectos personales.
La renuncia se da en un momento en el que el hospital logra superar una serie de dificultades administrativas, financieras y legales que casi lo llevan al colapso.
Un proyecto al borde del colapso

Cuando Arias asumió la gerencia, encontró un panorama preocupante: el proyecto carecía de cierre técnico, presupuestal y financiero. Además, enfrentaba una millonaria sanción del Ministerio de Salud, una acción popular para la devolución de recursos y un riesgo latente de pérdida de financiación nacional.
“El proyecto estaba en cuidados intensivos”, afirmó Arias en su balance de gestión. La primera tarea fue negociar una multa impuesta por el Ministerio, que inicialmente ascendía a más de $3.000 millones y que logró reducir a $100 millones, pagados de forma inmediata.
En paralelo, enfrentó una acción popular del Ministerio de Salud que buscaba la devolución de $200 mil millones girados anteriormente. Un juez negó esas pretensiones en fallo de primera instancia emitido en febrero de este año.
Cierres y avances

Uno de los principales logros de la administración de Arias fue conseguir el cierre financiero del proyecto, tasado en $731.074 millones, distribuidos entre el Gobierno Nacional, la Gobernación de Risaralda y la Universidad Tecnológica de Pereira.
Además, logró prorrogar el convenio de manejo de recursos, que vencía en diciembre de 2024, hasta diciembre de 2028, garantizando así el tiempo necesario para completar la obra.
Actualmente, la primera fase del hospital tiene un avance del 65%, e incluye la sede administrativa, consultorios y zonas de terapia. También se estudia la creación de una zona franca, lo que permitiría optimizar los recursos destinados a su operación.
Un hallazgo arqueológico inesperado
Durante las obras, se encontraron 185 rasgos arqueológicos y 14.736 elementos históricos, entre cerámicas, restos óseos, textiles y piezas líticas. El hallazgo obligó a adaptar los trabajos según el Plan de Manejo Arqueológico avalado por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), y ahora se evalúa el destino final de estas piezas que podrían convertirse en patrimonio cultural de la región.

Retos a futuro
Aunque deja el cargo, Arias resalta que el proyecto queda “completamente al día”, y que uno de los retos más importantes para 2025 será garantizar los desembolsos restantes del Gobierno Nacional, necesarios para continuar con las siguientes fases y adquirir la dotación biomédica, proyectada para 2028.
Cuando esté terminado, el Hospital Regional contará con 330 camas, unidades de cuidados intensivos, salas de quemados, laboratorios de última tecnología, quirófanos, áreas sociales, helipuerto y tres accesos viales, todo bajo un modelo de operación pública.
Además de su impacto en salud, el hospital será un motor económico para la región: se estima que generará 4.500 empleos directos, lo que ha llevado a universidades locales a alinear su oferta académica con las necesidades del centro hospitalario.
