La comunidad indígena de Pueblo Rico, en el departamento de Risaralda, atraviesa una grave crisis tras el fallecimiento de tres menores en menos de una semana. Ninguno superaba los tres años. Dos de ellos murieron, presuntamente, por desnutrición.
A esto se le suma la restricción de servicios de salud del Hospital Universitario San Jorge de Pereira a los usuarios de la EPS Pijaos Salud, que atiende a unos 32 mil afiliados, en su mayoría, habitantes de resguardos y grupos ancestrales.
Líderes de comunidades indígenas hablaron con 360 Noticias para explicar que el problema más grave sería “la falta de atención oportuna en los centros de salud del municipio de Pueblo Rico“.
El pasado miércoles murió un bebé de dos meses de nacido. Se llamaba Eridiyer Borocuaro y al parecer sufrió complicaciones respiratorias. Según la versión familiar, al menor lo llevaron al puesto de salud de Santa Cecilia.


Supuestamente, lo tuvieron con neubulizaciones toda una noche y al día siguiente, le habrían dado salida y el menor falleció en su vivienda sin que se le practicara una necropsia para establecer la causa exacta de su deceso.
El sábado, otra tragedia sacudió a la comunidad con la muerte de Lorena Queragua, una niña de apenas un año y ocho meses, quien, según los reportes iniciales, falleció debido a un cuadro severo de desnutrición. Aunque la menor, llegó desde Alto Andagueda, departamento del Chocó.
El tercer fallecimiento se registró este martes, cuando Camilo Murrima Mondia, un niño de tres años, perdió la vida después de haber sido trasladado al Hospital San Jorge. Según testimonios de la comunidad, su muerte también estaría relacionada con desnutrición.

Adicionalmente, entre lunes y miércoles de esta semana, seis niños tuvieron que ser remitidos a diferentes centros de salud debido a cuadros de desnutrición severa. Las autoridades indígenas denuncian que los menores no están recibiendo la atención necesaria.
“No los sacamos porque si vivos no los atendieron, ya de muertos para qué los vamos a llevar al hospital”, expresaron algunos familiares para mostrar su desconfianza en el sistema de salud.
Un familiar de Lorena Queragua dijo que todos los niños mejoran cuando los ingresan a los centros de recuperación nutricional y cuando regresan a sus hogares empeora la situación por la falta de alimentos.

La crisis de desnutrición en las comunidades indígenas de Risaralda no es un problema nuevo. Sin embargo, la falta de acciones concretas por parte de las entidades responsables ha permitido que esta situación persista, hasta el punto de cobrar la vida de los más vulnerables.
Mientras, los líderes comunitarios hacen llamados urgente a las autoridades para que se busquen soluciones que garanticen la seguridad alimentaria y el acceso a servicios de salud para la población indígena.
