Aproximadamente 3000 viajeros se han visto afectados tras los últimos dos eventos naturales que han afectado la transitabilidad entre Risaralda y el Chocó en las últimas dos semanas. La conexión vial entre Risaralda y Chocó sigue enfrentando desafíos significativos para la movilidad regional.
Este año no ha sido la excepción, con el tramo que conecta Pereira con el corregimiento de Santa Cecilia, en Pueblo Rico, como uno de los puntos más críticos. Las lluvias intensas, los derrumbes, las protestas sociales y las dificultades de orden público han complicado aún más el tránsito por esta ruta.
En el sector conocido como La Soledad, ubicado entre la cabecera urbana de Pueblo Rico y Santa Cecilia, actualmente hay paso restringido debido a deslizamientos de tierra provocados por las precipitaciones.
Esta situación, común en una zona caracterizada por su accidentada topografía, ha llevado a que las empresas de transporte limiten la salida de sus buses, a la espera de condiciones más seguras para operar.
Según datos de la Terminal de Transporte de Pereira, en promedio, entre 500 y mil personas se desplazan diariamente hacia el Chocó en 14 buses que recorren municipios como La Virginia, Apía y Pueblo Rico. Sin embargo, los constantes cierres viales han afectado el turismo, el acceso a citas médicas y el comercio, impactando tanto a viajeros como a empresarios locales.
“Cuando los buses no salen debido a derrumbes o problemas de seguridad, alrededor de 450 personas diarias quedan sin posibilidad de movilizarse”, indicó Héctor Fabio Arturduaga, gerente de la terminal de Pereira.
Aunque las empresas no han precisado la magnitud de las pérdidas económicas, la afectación es evidente en términos de desconexión social y comercial.
La situación de orden público en la región del Chocó también genera dificultades. En años recientes, eventos como paros armados y ataques a vehículos de transporte han incrementado el riesgo para conductores y pasajeros.
En 2022, varios buses fueron incinerados, lo que generó temor entre las empresas y redujo aún más la frecuencia de los servicios, pero hay un dato aún más interesante. Y es que entre 2022 y 2023 se registraron al menos 32 eventos que obstaculizaron el paso hacia el Chocó, ya sea por factores climáticos o de seguridad.
Aunque en 2024 no se han consolidado cifras oficiales, los testimonios de transportadores y habitantes reflejan que la problemática persiste, exacerbada por las lluvias intensas que han marcado la temporada.
Inversiones en infraestructura vial, programas de mantenimiento preventivo y medidas para mejorar la seguridad en la zona son urgentes para garantizar la conectividad entre estos dos departamentos y minimizar el impacto en las comunidades afectadas.
