Lo que comenzó como un día normal para Magda, una joven comerciante de 22 años en el municipio de Apía, terminó en una pesadilla cuando dos toros irrumpieron en su negocio y causaron daños irreparables. Lo que sucedió fue descrito por ella misma como una experiencia aterradora.
“Volvieron caca todo el local. No quedó nada”, dijo Magda en entrevista con 360 Noticias. Aún conmocionada por los hechos, relató cómo el primero de los toros ingresó al establecimiento. “Cuando el primero entró, no hallaba por dónde salir y mi reacción fue pegarle en la cabeza. No sabía qué más hacer”, explicó.
Magda se encontraba en un rincón del local, sin posibilidad de escapar, cuando el animal, desorientado y agitado, la derribó. “La gente me sacó cuando el toro cayó al piso. No reaccionaba del miedo”, añadió.
Aunque fue sacada del lugar, los daños continuaron. Ambos toros destruyeron todo a su paso: mesas, sillas, tuberías y hasta el lavamanos del negocio. “Orinaron y se hicieron de todo. Dañaron paredes, tumbaron la puerta principal. Ahora hay que reparar todo”, lamentó.
Los daños estimados alcanzan los cuatro millones de pesos, según los cálculos de Magda, quien tuvo que contactar al dueño de los animales para solicitar una compensación. Sin embargo, sus intentos por llegar a un acuerdo no han sido fructíferos.
“Le pedí tres millones para poder reponer lo que era mío, pero me dijo que era mucha plata. Al final, me dijo que lo demandara”, afirmó la comerciante, visiblemente frustrada por la falta de respuesta.
Aún enfrentándose a dolores físicos tras el incidente, Magda continúa esperando una solución. El dueño de los animales, según relata, se ha negado a pagar por los destrozos, complicando aún más su situación. “Nos bloqueó de todos lados, y aunque dijo que me llamaría, todavía no ha aparecido”, concluyó.
