Una carta del hijo, habría hecho que confesara

In Judicial
septiembre 25, 2024

En una rueda de prensa ofrecida por Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, se revelaron nuevos detalles sobre la desaparición y posterior asesinato del padre Darío Valencia. El principal sospechoso del crimen, Julián Eduardo Cifuentes, inicialmente se negó a hablar, acogiendo su derecho al silencio. Sin embargo, una carta proveniente de su hijo y otros familiares, presuntamente, lo habría llevado a confesar su implicación en el asesinato del sacerdote.

Según el Obispo, la confesión de Cifuentes se dio luego de que, durante un interrogatorio en Francia, el presunto responsable recibiera varias cartas de su familia, entre ellas una de su hijo. Tras leerlas en privado, decidió romper su silencio y admitir que le había quitado la vida al padre Darío Valencia el 25 de abril de 2024 en Pereira. Sin embargo, Cifuentes se ha mantenido firme en no revelar el motivo detrás de sus acciones, dejando el móvil del crimen, aún en el aire.

Cifuentes confesó haber asesinado al sacerdote en Pereira y luego haber transportado su cuerpo hasta una zona rural de Belalcázar, en la vereda Patio Bonito. “Las autoridades realizaron una exhaustiva búsqueda en un terreno de difícil acceso, guiadas por las coordenadas proporcionadas por el propio Cifuentes”, dijo Monseñor.

Tras varios días de búsqueda, un perro de rescate fue clave para localizar los restos del padre Valencia. Los investigadores encontraron los huesos del sacerdote, junto con algunos de sus pertenencias personales, como su cinturón y sus zapatos.

El proceso judicial contra Julián Eduardo Cifuentes avanza en Francia, donde las autoridades colombianas, en coordinación con sus homólogos franceses, “llevaron a cabo los interrogatorios de manera legal y transparente”, aclaró el Obispo.

Corredor confirmó que todo el proceso fue grabado y que la extradición de Cifuentes a Colombia es inminente, donde enfrentará juicio por estos hechos.

Monseñor Corredor hizo un llamado a la comunidad cristiana y a la sociedad en general para que se mantenga el respeto hacia la familia de Julián Cifuentes. “La familia no es culpable de los actos cometidos por él”. También, subrayó la importancia de evitar actitudes violentas o agresivas hacia los seres queridos del acusado, quienes no tienen relación alguna con los hechos.