El cáncer de colon y recto se posiciona como el tercer tipo de cáncer con mayor número de casos nuevos en Colombia, siendo Risaralda el departamento con la tasa más alta de incidencia en hombres, registrando 202,9 casos por cada 100.000 habitantes.
Este dato coloca a la región por encima de otros departamentos como Quindío, Arauca y Valle del Cauca, según las últimas estadísticas. Ante esta preocupante realidad, el Hospital Universitario San Jorge puso en marcha una campaña educativa sobre la enfermedad, para hacer énfasis en la importancia de la prevención y la detección temprana.
El médico Nicolás Betancourt, coloproctólogo del Hospital Universitario San Jorge, recordó a la población la relevancia de las pruebas de tamización, especialmente el test de sangre oculta en heces y la colonoscopia, las cuales, son cruciales para la detección a tiempo del cáncer de colon, que si se detecta a tiempo, puede prevenirse, tratarse y, en muchos casos, curarse completamente.

El especialista subrayó que, aunque la colonoscopia se recomienda a partir de los 45 años para personas sin síntomas, aquellos con señales de alerta como sangrado, pérdida de peso, alteración del hábito intestinal o dolor abdominal, deben buscar asesoramiento médico inmediato.
El procedimiento, que examina el colon, el recto y el ano, requiere una preparación cuidadosa del paciente, incluyendo una dieta líquida clara y la toma de laxantes para limpiar el colon.
Betancourt también señaló que el sedentarismo, el bajo consumo de agua y fibra, deficiencias de calcio y vitaminas, diabetes no controlada, antecedentes de cirugía de vesícula y ciertas condiciones inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerativa, incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de colon.
Además, los antecedentes familiares de esta enfermedad suponen un riesgo considerablemente mayor. La campaña del Hospital Universitario San Jorge busca disminuir el estigma y la vergüenza asociados a estas enfermedades, destacando que un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden salvar vidas.
“Desafortunadamente, en muchas ocasiones, la detección es tardía. Por tanto, si hay síntomas como sangrado, dolor abdominal, cambio en el hábito intestinal o pérdida de peso, no dudes en consultar. Un tratamiento y un diagnóstico temprano pueden salvar muchas vidas”, completó Betancourt.
