El proyecto no ha cumplido metas iniciales, tiene solo una obra en marcha y sigue sin definir cómo financiar el resto.
El proyecto acumula sobrecostos superiores a $700 mil millones. Tras el comité directivo número 13, el gobernador Juan Diego Patiño habló de una de las mayores debilidades: la ausencia de un cierre financiero claro, situación que hoy condiciona la ejecución de obras, retrasa cronogramas y pone en duda la viabilidad del modelo planteado hace cinco años.
Durante la sesión, en la que participaron representantes de entidades como Invías, Findeter y autoridades de Risaralda y Valle del Cauca, se confirmó que no existe aún una definición concreta sobre los recursos disponibles ni sobre el faltante real para completar las obras.
A pesar de los avances reportados en estudios, diseños y algunos frentes de obra, la incertidumbre se mantiene como el principal obstáculo estructural del convenio, que fue concebido bajo un esquema de concesión a 20 años y que, a la fecha, no ha logrado consolidar su sostenibilidad económica.
Hay sobrecostos
Uno de los puntos más críticos expuestos por el mandatario risaraldense fue el crecimiento desbordado de los costos. En el caso de la Avenida del Pollo, en Risaralda, la inversión inicial proyectada de 210.000 millones de pesos se elevó a más de 930.000 millones, cifra que corresponde únicamente a los cuatro tramos contemplados.
Este incremento, superior a los 700.000 millones de pesos, evidencia fallas en la estructuración técnica y financiera del proyecto, así como posibles inconsistencias en las estimaciones iniciales.
El escenario genera preocupación entre los mandatarios locales, quienes advierten que el modelo actual no soporta financieramente el alcance prometido en el convenio original.
A ello se suma que la obra de La Romelia – El Pollo, dividida en cuatro etapas, no cuenta con recursos suficientes para culminar siquiera su primera fase, lo que refleja una desconexión entre la planeación y la disponibilidad real de financiación.
El Gobernador también dejó claro que los compromisos asumidos en el pasado no se han cumplido, especialmente aquel que establecía la ejecución total de siete tramos en los primeros cuatro años. “Hoy, la realidad muestra un avance limitado y fragmentado”, dijo.
Falta de recursos frena decisiones
Patiño agregó que, los gobernantes regionales no cuentan con información precisa para definir prioridades, lo que retrasa aún más el desarrollo del proyecto.
En paralelo, se identificó que la gestión predial se ha convertido en otro factor crítico de retraso, razón por la cual se solicitó formalmente al Invías la creación de un equipo técnico especializado en esta materia. Sin embargo, incluso este componente depende de la disponibilidad de recursos y de una estructura financiera sólida.
Otro frente que permanece en incertidumbre es el de los estudios y diseños del tramo Cerrito–La Virgen. Aunque se anunció su entrega para septiembre, no existe claridad sobre el costo final de esta intervención ni sobre su financiación.
El mandatario también reconoció dificultades en la interlocución con el Gobierno Nacional. “No hablaría de malas relaciones, pero no hay relación”, señaló, al referirse a la falta de espacios directos con el Ministerio de Transporte.
Finalmente, Patiño subrayó que la responsabilidad de definir el cierre financiero recae en el Gobierno Nacional, del cual esperan decisiones concretas. Mientras tanto, el proyecto Vía del Samán continúa sin una base económica sólida.
