Qué pasaría si EE.UU. elimina las sanciones económicas a Venezuela ¿Será el país más rico de Suramérica?

In Mundo
marzo 25, 2026

El fin de las presiones impulsaría el petróleo y las divisas, pero economistas advierten que sin reformas políticas no hay nada.

En medio de nuevos acercamientos entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, la posibilidad de eliminar sanciones económicas revive una pregunta que mezcla expectativa y escepticismo: si los vecinos son el país con mayores reservas de petróleo del mundo ¿Podrían recuperar su esplendor? o su crisis es más profunda de lo que permiten resolver las decisiones externas.

Durante décadas, Venezuela fue una de las economías más sólidas de América Latina. Su riqueza petrolera sostuvo altos niveles de gasto público, importaciones y consumo. Sin embargo, ese modelo comenzó a mostrar fisuras mucho antes de las sanciones.

La caída sostenida de la producción, la falta de inversión y los desequilibrios macroeconómicos marcaron un deterioro progresivo. Cuando en 2017 Washington impuso las primeras restricciones financieras, la economía ya entraba en una fase crítica.

Dos años después, las sanciones sobre Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa estatal, terminaron de cerrar el cerco: el país perdió acceso a su principal mercado y a buena parte del sistema financiero internacional. Desde entonces, la economía operó con ingresos reducidos, activos bloqueados y severas limitaciones para financiarse.

Lo que se dejó de recibir

El golpe más evidente se reflejó en el petróleo. Antes de las sanciones, Venezuela generaba más de 90.000 millones de dólares anuales. En los años posteriores, esa cifra cayó por debajo de los $20.000 millones.

Diversos análisis ubican las pérdidas acumuladas entre 80.000 y 150.000 millones de dólares en ingresos petroleros, a lo que se suman entre 20.000 y 30.000 millones en activos congelados y un acceso prácticamente nulo al crédito internacional. En total, la economía venezolana habría dejado de recibir entre 100.000 y 200.000 millones de dólares.

Para el economista venezolano Francisco Rodríguez, las sanciones han tenido efectos “profundos y negativos” sobre la capacidad productiva del país, al limitar ingresos y acceso a bienes esenciales. En contraste, el también economista Ricardo Hausmann insiste en que el colapso económico comenzó antes, impulsado por fallas estructurales internas.

Esa tensión entre factores externos e internos sigue marcando el debate, pero ¿basta con levantar las sanciones? La idea de que eliminar las sanciones convertiría automáticamente a Venezuela en una potencia económica es, para la mayoría de expertos, una simplificación.

El economista Luis Vicente León advierte que, aunque el levantamiento de sanciones podría generar un rebote económico importante, este sería insuficiente sin confianza institucional y reglas claras para la inversión.

En la misma línea, Luis Oliveros ha señalado que el principal reto no es sólo recuperar ingresos, sino reconstruir la capacidad productiva y estabilizar el entorno económico.

Entre el rebote y la incertidumbre

Si Estados Unidos elimina de forma amplia las sanciones, Venezuela podría aumentar rápidamente su producción petrolera, atraer inversión extranjera y mejorar su flujo de divisas.

El consumo interno repuntaría y algunos sectores económicos se reactivarían. Sin embargo, incluso en este escenario, los expertos coinciden en que el país no superaría automáticamente a economías como Brasil o Argentina sin reformas estructurales profundas.

Por otra parte, un sistema de licencias y flexibilizaciones permitiría aumentar exportaciones de petróleo, pero bajo supervisión política constante; posiblemente de Estados Unidos. La economía crecería, pero seguiría dependiendo de decisiones externas y con baja estabilidad.

Pero hay un escenario de fracaso que es el que más preocupa, porque permitiría el estancamiento. Eso quiere decir que si las negociaciones no tienen éxito, las sanciones se mantienen o se endurecen.

En ese contexto, el país seguiría enfrentando restricciones financieras, baja inversión y limitada capacidad productiva. En este escenario, la recuperación seguiría siendo esquiva.

La clave está dentro del país

El eventual levantamiento de sanciones podría representar un punto de inflexión para Venezuela, pero no garantiza por sí solo una transformación estructural.

La experiencia reciente demuestra que los ingresos extraordinarios no siempre se traducen en desarrollo sostenible. La estabilidad institucional, la confianza en las reglas de juego y la diversificación económica aparecen como factores determinantes.

En ese contexto, la pregunta inicial encuentra una respuesta incompleta: el fin de las sanciones podría impulsar la economía, pero no convertir automáticamente a Venezuela en el país más rico de Suramérica. El verdadero cambio, coinciden los expertos, dependerá menos de Washington y más de Caracas.