Laboratorio forense regional buscará identificar 800 cuerpos sin nombre

In Eje Cafetero
febrero 17, 2026

Risaralda aportó más de 1.200 millones para nueva infraestructura y tecnología biomédica de última generación.

El nuevo laboratorio de antropología forense comenzará a operar en Pereira con la misión de reducir el rezago histórico de cuerpos sin identificar y dar respuesta a cientos de familias que aún buscan a sus desaparecidos.

La infraestructura, adscrita al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, fue posible gracias a la articulación entre organizaciones de víctimas y las gobernaciones del Valle del Cauca, Quindío, Caldas y Risaralda.

Este último departamento realizó un aporte superior a los 1.200 millones de pesos, destinados a la adecuación física y a la adquisición de equipos biomédicos de última tecnología.

El gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa, destacó que el objetivo central es avanzar hacia la verdad y la reconciliación. Según cifras presentadas ante la Jurisdicción Especial para la Paz, en el departamento existen alrededor de 800 cuerpos sin identificar y 900 identificados no reclamados, un rezago que refleja la magnitud del impacto del conflicto armado en la región.

“El llamado es a que esto nos sirva como territorio para avanzar en una paz duradera”, señaló el mandatario, al insistir en que la identificación de restos óseos humanos no es solo un proceso técnico, sino un paso fundamental para cerrar ciclos de incertidumbre en cientos de hogares.

Una deuda histórica

El laboratorio no solo atenderá casos de Risaralda. También prestará servicios a los departamentos del Valle del Cauca, Caldas y Quindío, que carecían de una infraestructura con este nivel de especialización.

La dotación permitirá agilizar procesos de identificación forense, reducir tiempos de análisis y fortalecer la cadena de custodia en investigaciones relacionadas con desaparición forzada.

La presión y organización de colectivos de víctimas fue determinante para consolidar el proyecto. Cada cuerpo identificado significa una familia que deja de esperar en incertidumbre, y una región que intenta saldar una deuda pendiente con su memoria histórica.