Fiscalía relató que el acusado incendió la vivienda donde dormía la mujer. El juez avaló la acusación y abrió camino al juicio oral.
La justicia decidió llevar a juicio a José Egidio Londoño Salazar, un hombre de 70 años al que investigan por feminicidio en grado de tentativa. Durante la última audiencia, se dijo que la agresión fue el punto más grave de una relación marcada por la violencia y amenazas.
Ante un juez, la Fiscalía narró que el acusado intentó matar a su expareja al prender fuego a la vivienda donde ella se encontraba dormida. Los hechos ocurrieron, al parecer, tras meses de agresiones documentadas y medidas de protección ignoradas.
Los hechos ocurrieron el pasado 11 de enero de 2024, sobre las 12:50 de la madrugada, en la vereda Estación Pereira, zona rural del municipio de Marsella (Risaralda), específicamente en el sector conocido como Brisas del Cauca.
La audiencia de acusación dejó claro que la intención de Londoño Salazar era acabar con la vida de la mujer. La misma persona con la que convivió más de dos décadas, aprovechando la noche y que la mujer se encontraba encerrada y dormida.
Para el ente investigador, el incendio no fue un accidente ni un acto imprudente, sino una acción dirigida a causar la muerte, interrumpida únicamente por la reacción de la víctima y la intervención de vecinos y organismos de socorro.
El procesado no compareció de manera presencial ni virtual, aunque permanece con detención domiciliaria, condición que fue recordada durante la sesión.
Durante su exposición, la Fiscalía dijo que los hechos ocurrieron de madrugada en una zona rural de Marsella, departamento de Risaralda. Allí, el acusado incendió la residencia en la que dormía su entonces compañera sentimental, con quien había convivido durante 23 años y con quien tuvo un hijo, aún menor de edad.
Según el relato, la mujer logró despertar a tiempo y escapó, mientras vecinos alertaban a la Policía y a los bomberos, que controlaron las llamas.
Datos que pesan en la acusación
La Fiscalía recordó que desde abril de 2023 existían denuncias formales por violencia física, psicológica y patrimonial, incluyendo amenazas con arma de fuego y episodios de ahorcamiento.
Uno de esos hechos quedó documentado cuando la víctima acudió a la Comisaría de Familia tras ser agredida en un negocio que compartía con el acusado.
Como resultado de esa intervención, las autoridades ordenaron medidas de protección definitivas, valoraciones psicológicas y el desalojo del agresor de la vivienda familiar.
Un dictamen de Medicina Legal concluyó que la mujer presentaba lesiones coherentes con agresión física y una incapacidad médico-legal de varios días. Para la Fiscalía, ese historial demuestra un ciclo de violencia sostenido, elemento clave para sustentar la acusación.
La acusación formal se formuló por feminicidio en grado de tentativa, en concurso con incendio, ambos en calidad de autor. El procesado no aceptó cargos, lo que llevó a la Fiscalía a solicitar la apertura de juicio oral.
El proceso entra ahora en su fase decisiva, ya que permitirá establecer si el incendio era parte del intento final del agresor por someter a su expareja, y si las pruebas logran demostrar ante el juez que la intención fue quitarle la vida.
