El día que los latinos dominaron el escenario más visto del mundo

In Mundo
febrero 09, 2026

La edición 60 del Super Bowl estuvo cargada de identidad latina y marcó un momento cultural sin precedentes en EE.UU.

El Super Bowl número 60 no sólo quedará en la historia del deporte estadounidense como la segunda ocasión en la que ganan los Seattle Seahawks, sino por lo que ocurrió en los 15 minutos más simbólicos: el entretiempo. Allí, frente a más de 120 millones de espectadores en todo el mundo, Bad Bunny rompió una de las últimas barreras culturales.

Lo de este domingo podría catalogarse de épico. El cantante puertorriqueño es el primer artista latino en protagonizar en solitario el espectáculo de medio tiempo. Lo más brillante, es que lo hizo con todas sus canciones en español y llevó la cultura latina al corazón del evento insigne de los estadounidenses.

Desde el primer instante, Bad Bunny marcó terreno. No más pisó el escenario y dijo “¡Qué rico es ser latino!”. Su discurso siguió con su nombre de nacimiento: Benito Antonio Martínez Ocasio, para subrayar que su presencia era “por creer siempre en sí mismo y en su cultura”.

Lo dijo ante millones de espectadores que nunca antes habían escuchado un saludo así en ese gran escenario. Esa frase inicial no fue sólo un saludo, fue una declaración de identidad y orgullo que sonó con fuerza ante una audiencia que rara vez ve celebradas sus raíces fuera de sus comunidades de origen.

Aunque artistas latinos como Shakira, Jennifer Lopez, Gloria Estefan, Gustavo Dudamel o Ricky Martin ya habían participado en ediciones anteriores del Super Bowl, siempre lo hicieron en formatos compartidos o adaptados al mercado anglosajón.

Sin embargo, lo de 2026 fue distinto. El primer espectáculo liderado completamente por un artista latino, con un repertorio en español y sin renunciar a su raíz cultural. El mensaje muy claro: la cultura latina ya no es un complemento, es protagonista. Y por eso, el impacto inmediato.

Pero la presentación también marcó un choque con el clima político actual de Estados Unidos, marcado por el endurecimiento del discurso antimigratorio de sectores conservadores. Mientras, desde otros espacios se insiste en narrativas de exclusión, el Super Bowl mostró a un país que ya es multicultural, diverso y bilingüe.

Un escenario que representó a millones

En el show, Bad Bunny no sólo cantó éxitos globales. Protagonizó una construcción simbólica, desde la escenografía inspirada en un mercado puertorriqueño hasta los bailes y trajes que celebraron la vida cotidiana de la comunidad latina.

La cultura migrante se mostró como fuerza creativa, no como amenaza. Su apertura con “Tití Me Preguntó” y la creación de un ambiente que evocaba costumbres, tradiciones y espacios de alegría colectiva transformaron el medio tiempo en un relato visual de identidad.

En redes sociales, especialmente en X, el espectáculo se convirtió en tendencia mundial durante horas. No sólo por la música o la coreografía, sino por el contexto sociocultural que representó. Para millones de latinos dentro y fuera de Estados Unidos, ver a uno de los suyos liderar el evento más visto del país.

Reacciones de impacto

Los mensaje favorables llegaron desde distintos frentes. En el deporte, JJ Watt, exestrella de la NFL, publicó que aunque no entendió cada palabra, “fue una vibra total”. Destacó la energía y autenticidad del artista. El basquetbolista Jalen Brunson agradeció públicamente a Bad Bunny por la presentación, un mensaje que acumuló decenas de miles de interacciones.

Desde el ámbito artístico, figuras como Ricky Martin y Karol G compartieron el escenario con Benito Antonio, pero también dejaron mensajes de admiración: “Me tienen que dar varias horas para dejarme entender el tsunami de emociones que estoy sintiendo”, dijo Martin.

En el plano político, el gobernador de California, Gavin Newsom, elogió el show por representar la verdadera diversidad de Estados Unidos. En un mensaje agradeció a Bad Bunny: “América, la hermosa” y en otro mostró una foto del cantante puertorriqueño en pleno show mientras sujetaba un balón de fútbol americano que llevaba el mensaje en ingles: “juntos somos américa“.

Por su parte, el congresista demócrata Jim McGovern también publicó una foto de Bad Bunny con un mensaje: “No hay nada más estadounidense que esto. Unidad y amorpor encima de la división y el odio”.

El contraste con Trump

La respuesta del presidente Donald Trump no se hizo esperar. Fue dura y polarizante. Desde su red social, calificó el espectáculo como “absolutamente terrible” y “disgustante”. Criticó que gran parte de la actuación estuviera en español y que no representara lo que él considera valores tradicionales.

Además del espectáculo musical y cultural protagonizado por Bad Bunny, el Super Bowl LX también quedará en la memoria por la presencia significativa de jugadores latinos en el terreno de juego, reflejo del crecimiento de la diversidad en la National Football League.

En las filas de los New England Patriots, aportaron su talento el pateador Andy Borregales, nacido en Venezuela y pieza clave en el juego de especialistas; el esquinero Christian González, de ascendencia colombiana, quien se destacó en la defensiva; y el safety Jaylinn Hawkins, con raíces panameñas.

Por el lado de los Seattle Seahawks, brillaron el safety Julian Love, con ascendencia mexicana y cubana y líder en la defensa campeona, y el ala cerrada Elijah Arroyo, de raíces mexicanas, joven promesa que vivió su primera experiencia en un Super Bowl.

La participación de estos cinco jugadores latinos agregó un componente multicultural al evento de mayor audiencia deportiva, lo que sigbnifica que el talento hispano gana espacio y relevancia en la élite del fútbol americano mundial.