Un estudio identificó 2.300 reses dentro del parque y advierte de riesgos ambientales para cuencas que abastecen 3,5 millones.
La ganadería no es marginal ni ocasional en el Parque Nacional Natural Los Nevados. Está instalada, produce y deja huella. Un análisis técnico regional confirmó su presencia dentro del área protegida y alerta por impactos directos sobre páramos, bosques y fuentes hídricas.
La Región Administrativa y de Planificación (RAP) Eje Cafetero concluyó un análisis regional que pone bajo la lupa la actividad ganadera en municipios ubicados en el área de influencia del Parque Nacional Natural Los Nevados, en Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima.
El estudio fue elaborado como insumo técnico para decisiones de ordenamiento territorial, sostenibilidad ambiental y desarrollo rural, y parte de un diagnóstico que reconoce una presión histórica sobre ecosistemas estratégicos de alta montaña.
El documento señala que la ganadería de doble propósito (leche y cría) ha avanzado durante décadas sobre páramos y bosques altoandinos, zonas claves para la regulación hídrica y la biodiversidad.
Qué dice el estudio
Según el análisis, no se trata de prácticas aisladas, sino de una actividad productiva consolidada, con dinámicas económicas que hoy chocan con las obligaciones ambientales vigentes. El debate ya no es si existe, sino qué tan sostenible es mantenerla allí.
El gerente de la RAP Eje Cafetero, Humberto Tobón, dijo que el diagnóstico identificó la presencia de cerca de 2.300 ejemplares bovinos al interior del Parque, distribuidos en los municipios de Anzoátegui, Murillo, Santa Isabel, Casabianca, Manizales, Villamaría y Santa Rosa de Cabal.
Por su parte, el estudio advierte que no existe una cifra clara del ganado ubicado en la zona amortiguadora, debido a la falta de colaboración de algunos propietarios y a limitaciones de personal técnico en campo.
De qué manera impacta
Uno de los puntos críticos del análisis es que estas actividades se desarrollan en áreas cobijadas por la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que declaró al PNN Los Nevados como sujeto de derechos de especial protección ambiental.
En ese marco jurídico, la ganadería extensiva no resulta compatible, lo que obliga a pensar en procesos de transición productiva que reduzcan el impacto sin generar rupturas sociales abruptas.
El estudio advierte que la ganadería en alta montaña ha generado compactación y erosión de suelos, fragmentación de ecosistemas y afectaciones directas a la función reguladora del agua.
¿Y el verdadero peligro?
En el complejo del Páramo de Los Nevados nacen siete cuencas hidrográficas que abastecen a cerca de 3,5 millones de personas en el centro-occidente del país. Cualquier alteración en estos ecosistemas tiene efectos regionales.
A esto se suma el componente climático. El análisis identifica que la ganadería extensiva incrementa la huella de carbono, principalmente por emisiones de metano y óxido nitroso, además de la degradación de suelos orgánicos de alta montaña, clave para la captura de carbono.
Desde la RAP Eje Cafetero se insiste en que la salida no pasa por la prohibición inmediata, sino por procesos de reconversión productiva planificados.
Es decir, entre las alternativas priorizadas se encuentran los sistemas silvopastoriles, la intensificación productiva sostenible, la ganadería cero deforestaciones y el fortalecimiento de Pagos por Servicios Ambientales, en concordancia con las disposiciones ambientales y la Sentencia STL 10716 de 2020.
