Seis capturas, incautaciones de estupefacientes y expedientes por homicidio destaparon la cara del crimen en las comunas 5 y 7.
La investigación acabó con un periodo de violencia que tenía nombres propios y roles. Seis personas quedaron bajo custodia judicial tras un operativo simultáneo. Los expedientes nuestran a una estructura con mando, finanzas y ejecutores.
Los archivos que hoy sustentan la desarticulación de “La 25” nacieron de casos de homicidios, control territorial y microtráfico, toda una cadena criminal que se repetía en sectores específicos de Palmira.
Las comunas 5 y 7 aparecieron de forma reiterada en denuncias, reportes de violencia y seguimientos judiciales, hasta configurar un mapa claro de operación. La investigación estableció roles diferenciados: ejecutores armados, distribuidores de estupefacientes y enlaces financieros.
Los folios señalan a alias “Jhon Danny” o “Jaider” y alias “Negro Jaider” como piezas sicariales con trayectoria superior a cinco años, capaces de activar retaliaciones y asegurar cobros. Su influencia no se limitaba al homicidio: el control de expendios, el hurto selectivo y cobros tipo “gota a gota” completaban el portafolio criminal.
El engranaje bajo la lupa
La operación simultánea que cerró el cerco permitió capturas con orden judicial y allanamientos que confirmaron lo ya documentado. Cuatro personas quedaron vinculadas por tráfico de estupefacientes, identificadas como dinamizadoras de la venta para la misma red.
La evidencia física se apoyaba en sustancias ilícitas, cartuchos, una granada de aturdimiento y equipos celulares— conectó los puntos entre logística, comunicación y capacidad de fuego.
Los registros incautados sostienen una cadena de abastecimiento estable, con cannabis y clorhidrato de cocaína distribuidos bajo esquemas de rotación.
Los celulares muestran coordinación y alertas ante movimientos externos, mientras que la munición y el artefacto de aturdimiento acreditan preparación para confrontación y control del territorio. No se trata de hallazgos simples, sino de una estructura en funcionamiento.
El proceso judicial vincula a “La 25” con un homicidio ocurrido el 17 de noviembre de 2025, en el que perdió la vida Dylan Moreno, además de otros hechos que afectaron la seguridad local. La imputación integra homicidio agravado, porte y tráfico de armas y delitos de estupefacientes, lo que refuerza la hipótesis de una organización con mando y continuidad.
Impacto y alcance de la desarticulación
Dentro del expediente aparecen antecedentes que explican la persistencia del grupo. Alias “Rosa”, identificada como Rosa Cándelo, registra anotaciones por concierto para delinquir, armas y drogas en años previos.
Alias “Cielo” presenta historial por estupefacientes. Estos perfiles confirman recurrencia delictiva y reincidencia, variables clave para evaluar riesgo y medidas.
La decisión judicial de medida de aseguramiento intramural busca frenar la peligrosidad, reiteración y capacidad de daño. El retiro simultáneo de ejecutores y distribuidores interrumpe la cadena y reduce la probabilidad de retaliaciones inmediatas, aunque no elimina el riesgo de reacomodos.
