El candidato a la Cámara sostiene que el departamento tuvo apuestas estratégicas, pero “le faltó representación firme en debates clave nacionales”.
A pocos meses de las elecciones legislativas de marzo, Maicol Lopera, candidato a la Cámara de Representantes por Risaralda, hizo un balance crítico del periodo que termina. Además, planteó retos que, a su juicio, marcarán la próxima representación del departamento en el Congreso.
Lopera parte de una premisa clara: “Risaralda no ha estado quieta“. Dijo que el departamento cuenta con proyectos ambiciosos y una visión de desarrollo impulsada desde los gremios y el sector empresarial.
Sin embargo, esa agenda, según el candidato, no se ha visto reflejada con la misma fuerza en el escenario legislativo nacional.
En su análisis del periodo que termina, Lopera reconoció que hubo obras ejecutadas, pero a su vez cuestionó el nivel de incidencia política de los congresistas actuales.
“No se vio una gestión contundente que respaldara de verdad las apuestas estratégicas del departamento”, señaló, al advertir que la representación fue insuficiente frente a las necesidades reales del territorio.
Infraestructura y competitividad, el debate ausente
Para Lopera, el mayor vacío estuvo en la defensa de los grandes proyectos de infraestructura. Iniciativas como las vías del Samán o la nueva concesión de conexión IP Centro, afirma, son determinantes para la competitividad regional, pero requieren de acompañamiento permanente para que avancen y se consoliden.
El candidato sostiene que la infraestructura no debe verse sólo como obras físicas, sino como una herramienta de desarrollo integral. “Estas inversiones impactan el transporte, el turismo y la productividad, pero también tienen un efecto social directo”, explicó.
Desde su perspectiva, el efecto es en cadena: mejores vías generan empleo, el empleo mejora los ingresos, los ingresos dinamizan el consumo y ese movimiento económico termina reflejándose en calidad de vida para los ciudadanos.
Por eso, insiste, que el tema debía ocupar un lugar central en la agenda legislativa del departamento. Lopera también hizo una aclaración que considera clave en medio de la campaña.
Asegura que no promete obras ni recursos, y recuerda que los congresistas no manejan presupuesto. “Nuestro rol es legislar y dar el debate, no ejecutar”, afirma.
Su apuesta, asegura, está en una labor legislativa técnica, profesional y argumentada, que permita presentar proyectos de ley ajustados a la realidad de Risaralda y ejercer un control político efectivo sobre las decisiones que afectan al territorio.
En ese sentido, planteó que el próximo periodo legislativo debe superar la lógica de la representación simbólica y avanzar hacia una incidencia real. “Risaralda necesita congresistas que entiendan sus apuestas y las defiendan con rigor en el Congreso”, dijo.
