La Nueva EPS también le debe más de $700 millones al hospital de Apía

In Eje Cafetero
octubre 27, 2025

Más de 1.600 habitantes de este municipio, están afiliados a la prestadora de salud.

La situación es crítica para el Hospital San Vicente de Paúl, en el municipio de Apía. Actualmente, la Nueva EPS le adeuda un poco más de 700 millones de pesos, dentro de una cartera total que supera los $3.000 millones. El nivel de mora pone en riesgo el funcionamiento de la institución.

Noticias 360 Digital, habló con Johanna Posada, gerente de este centro de salud. La funcionaria advirtió que la falta de pago estaría presionando al hospital a asumir los costos sin respaldo. Por esa razón, también se han generado interrupciones en la prestación de servicios por parte de las IPS.

Posada explicó que hoy más de 1.600 afiliados de la nueva EPS en Apía viven con incertidumbre. Lo primero es que varias IPS que prestaban servicio a esa promotora han suspendido contratos. El resultado muy sencillo: al no recibir pagos, se limita la oferta de atención para los usuarios.

Desde reuniones ante la Superintendencia Nacional de Salud, la respuesta oficial de la EPS ha sido que se encuentra intervenida y que carece de liquidez para honrar los pagos inmediatos.

En ese contexto, el hospital, que opera con presupuesto fijo ajustado a los ingresos propios del municipio y los pagos de las EPS, se ve obligado a financiar la atención sin recibir los recursos correspondientes.

Cómo está el Hospital

El municipio de Apía es una localidad con menores recursos y el hospital uno de los elementos clave de la red asistencial. Su deterioro compromete a la atención de la población rural y urbana.

“Un centro de salud requiere flujos regulares para mantener sus servicios de urgencias, hospitalización, consultas externas, unidades de apoyo y abastecimiento de insumos”, recordó la gerente.

Cuando estos recursos se retrasan, la institucionalidad se desestabiliza. Aunque, afortunadamente se ha podido cumplir con el salario del personal contratistas, los proveedores comienzan a reclamar, y “la continuidad de la atención se pone en duda”.