Alias Hormigo, El Duende y Cachetes permanecen prófugos pese a que están incluidos en el cartel de los más buscados.
El cerco contra la estructura del Clan del Golfo en Risaralda se estrecha, pero aún quedan piezas clave que la fuerza pública no ha logrado capturar. Tres nombres se convierten en prioridad para las autoridades: alias Hormigo, alias El Duende y alias Cachetes.
Todos tienen órdenes de captura vigentes y un prontuario que los vincula a crímenes en municipios como Belén de Umbría y Mistrató. Los señalan como autores materiales de homicidios, microtráfico y control territorial en municipios del occidente.
Los tres hacen parte del cartel de los más buscados en el departamento y representan un eslabón crucial en la recomposición del grupo ilegal tras los golpes propinados en los últimos meses.
Alias Hormigo: el sicario silencioso
Oswaldo Mauricio Bother David, de 28 años y natural de Medellín. Lo conocen en los corredores criminales como alias Hormigo. La Fiscalía lo señala como un sicario del componente urbano del Clan del Golfo. Su orden de captura es por homicidio, delito por el cual está vinculado a múltiples casos de sangre.
Los expedientes lo relacionan con los homicidios de alias Pepon, alias Robagallinas, alias Esteban Gas y alias May, además de la tentativa de homicidio en Belén de Umbría contra dos rivales conocidos como Rata y Torogacho. Su capacidad de movilidad y el bajo perfil con el que actúa le han permitido eludir los operativos.
El Duende: un cabecilla en los pueblos
El segundo objetivo es Andrés Felipe Cano, de 26 años y natural de Sopetrán (Antioquia). Conocido como alias El Duende. Tiene una orden de captura por homicidio y se le señala de ser cabecilla de zona; además de manejar el “primer anillo de control” en pueblos del occidente risaraldense.
Su nombre aparece en expedientes judiciales por los asesinatos de alias Pepon, Carlos Mario Gallego, alias Pacho y alias May. También, se le atribuye participación en la violencia entre.
Cachetes: microtráfico y abastecimiento
El tercero en la lista es Juan Manuel Pimienta Vélez, de 24 años, oriundo de Antioquia, conocido como alias Cachetes. Su rol dentro de la organización es diferente: no es un sicario, sino dosificador y abastecedor de estupefacientes.
Contra él pesa una orden de captura por concierto para delinquir y cuenta con dos anotaciones en el SPOA por delitos relacionados con drogas. Para las autoridades, Cachetes representa el engranaje que asegura el suministro de estupefacientes en zonas urbanas y rurales.
Fuentes judiciales confirmaron que los tres hacen parte de la lista que la Policía y la Fiscalía priorizaron en la lucha contra el Clan del Golfo en Risaralda.
“Son objetivos de alto valor que deben ser capturados en el corto plazo para desarticular la capacidad criminal en la región”, dijo César Augusto Bolaños, director de Fiscalía, seccional Risaralda.
